El superávit de caja es la situación en la que los cobros exceden a los pagos en un periodo determinado.

Cuando una empresa tiene superávit de caja significa que sí puede hacer frente a los pagos de un periodo con los cobros de ese mismo periodo. Por lo que no será necesario acudir a otras fuentes de financiación para hacer frente a sus obligaciones.

La situación contraria es el déficit de caja.

El déficit de caja constituirá un problema cuando ponga en riesgo la solvencia de la empresa. Esto ocurrirá si no se dispone de fuentes de financiación para suplir este déficit. Estas fuentes de financiación pueden ser externas (préstamos u otros pasivos) o internas (recursos propios y reservas).

A la hora de evaluar el impacto de los déficits de caja la empresa deberá fijarse en el coste de la financiación y en el coste de reducir el déficit de caja. El coste de financiar el coste de caja es el coste financiero de la fuente de financiación escogida. Su principal componente será el tipo de interés que paga para acceder a los fondos.