La transparencia bancaria hace referencia a las buenas prácticas de las entidades financieras con los clientes y los supervisores bancarios en cuanto a productos bancarios y balance de situación se refiere.

En general, la transparencia bancaria va relacionada con los códigos de buenas prácticas que los bancos y otras entidades de carácter financiero están obligadas a implantar. Más aún, la transparencia bancaria mide el nivel de información dada por parte de la entidad bancaria en cuanto a su situación económico patrimonial se refiere, tanto con los supervisores y agentes interesados, así como el buen trato e información veraz de los productos y operaciones con sus clientes.

Estas buenas praxis son de obligado cumplimiento por parte de las entidades sujetas a la supervisión y gestión de los órganos encargados de ello, y suponen el establecimiento de obligaciones específicos en relación a los contratos, productos y procedimientos, informando de las condiciones y regulando criterios relacionados con la publicidad y actuación, para que todo ello no suponga una pérdida o perjuicio de los clientes.

También desde el otro lado, la transparencia bancaria va encaminada a ofrecer una información veraz, real y ajustada al tiempo de la situación de las entidades con los bancos supervisores, de tal forma que éstos puedan emprender acciones y anticiparse a determinadas circunstancias problemáticas que podrían ser sistémicas en caso de necesitar ayuda.

Problemática de la transparencia bancaria

En los últimos años se han dado numerosos casos de engaños masivos y fraudes en la información y documentación de buena parte de las entidades de todo el planeta, fruto de la competencia y las bajas rentabilidades o de inversiones en sectores ruinosos.

De ahí que se hayan producidos ofertas masivas de productos complejos y de alto riesgo a personas que no tienen un perfil financiero avanzado para saber en qué consistían, y que suponían saltarse las normas en los que a información y veracidad se refieren.

A la par de estas circunstancias, se han producido fraudes contables e información adulterada de los estados contables y financieros de los bancos con el fin de evitar el rescate y liquidación de éstos, o simplemente de alejar una crisis bancaria, si bien ha supuesto todo lo contrario, en una escalada de modificación de datos que han ahondado en la crisis y rescate y desaparición de numerosas entidades.