La crisis financiera tiene su origen en la quiebra del banco de inversión Lehman Brothers, el 15 de septiembre de 2008. En pocos días se produjeron numerosas fusiones de instituciones bancarias en los Estados Unidos y en la Unión Europea y, en menor medida en Japón, con el fin de hacer frente a una severa restricción de liquidez.

La desconfianza generalizada en los instrumentos de crédito, títulos y acciones produjo una significativa reducción en el valor de los activos en los países más desarrollados, que poco a poco se fue extendiendo a los mercados emergentes.

A día de hoy, existe cierto consenso en situar el origen de la perturbación en el mercado de hipotecas subprime.

Una hipoteca subprime o basura es una hipoteca de alto riesgo  y que por lo general no cuenta con ningún aval, por lo que la probabilidad de que el adquiriente de la hipoteca no pague su deuda, es muy elevada.

En EE.UU. Los problemas en este sector fueron únicamente el detonante, ya que los activos correspondientes, denominados en lenguaje vulgar tóxicos, eran uno de los tantos que formaban un paquete de activos de inversión poco transparentes y que no reflejaban el riesgo real al que sometían a sus inversores.

Los problemas de desequilibrio que en la economía internacional se han venido incubando desde el año 2001, cuando los mercados de valores empezaron a caer como consecuencia del estallido de la burbuja tecnológica. La acción por parte de la autoridad monetaria, fue la reducción de los tipos de interés con la intención de reactivar la demanda y estabilizar las bolsas. La reacción como consecuencia de unos tipos de interés más bajos, próximos a cero, fue por parte de las instituciones bancarias y fondos de inversión la toma de deuda hipotecaria vinculada a bienes duraderos.

La mejor opción era endeudarse comprando bienes inmuebles, considerando que sus precios aumentarían año tras año. Cada vez había una mayor tasa de endeudamiento por parte no solo de los grandes inversores, sino también de pequeños ahorradores en busca de mayores rentabilidades.

Hacia el año 2006, el valor de los inmuebles empezó a bajar y la tasa de interés de la Reserva Federal alcanzo el 5%, es entonces cuando aparecieron las dificultades en los instrumentos apalancados de mayor riesgo y surgieron los primeros desequilibrios en los balances de los bancos.

El sistema empezó a tambalearse de forma progresiva, las familias empezaron a perder poder adquisitivo y el ratio de morosidad en EE.UU. se incrementó de una forma considerable. Además, hay que sumarle un problema adicional, y es que las entidades financieras agruparon las hipotecas en paquetes para luego comercializarlas en el sistema financiero a un precio determinado. Esta “securitizacion o titulación” de las hipotecas era posible gracias a la permisiva regulación del funcionamiento de la banca de inversión, contribuyendo a la concesión de crédito fácil y barato.

Finalmente, ante la desconfianza de los mercados y la renuncia de los bancos de prestarse entre sí, al desconocer la calidad de los activos de sus contrapartes, los gobiernos decidieron salir a rescatar aquellas instituciones financieras.

En el documental que os presentamos a continuación, se muestran los momentos de tensión vividos durante el fin de semana más dramático desde la crisis de 1929.

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