Publicidad encubierta

La publicidad encubierta es una modalidad del concepto publicitario estándar caracterizada principalmente por el emplazamiento de mensajes sobre un producto o una marca comercial dentro de un espacio distinto y ante la inconsciencia del espectador.

A través de esta modalidad de publicidad las empresas logran posicionar sus marcas o productos en nuevos marcos alejados del marketing tradicional y ante nuevos públicos receptores, mayormente involuntarios.

Uno de los ejemplos más claros de publicidad encubierta son las marcas mostradas dentro de películas o series de televisión, las marcas de ropa de actores en el cine, de alimentación o vehículos en series de televisión o de marcas deportivas en entrevistas con deportistas.

La principal motivación de las corporaciones anunciantes a la hora de poner en funcionamiento este tipo de publicidad es la de atraer la atención del público hacia sus productos sin emplear la vía del marketing tradicional.

Es decir, se trata de ofrecer y presentar las bondades de un producto sin que precisamente esta presentación tenga apariencia de publicidad. Esto responde a la idea de que no todos los receptores están dispuestos en todo momento a recibir emplazamientos o mensajes publicitarios.

Características principales de la publicidad encubierta

Esta modalidad de publicidad cuenta con una serie de rasgos destacados:

  • El receptor no es consciente de la recepción del mensaje publicitario.
  • El mensaje publicitario es transmitido por una tercera parte y no por la marca, creando menor nivel de desconfianza en el receptor y, por lo tanto, mayor efecto.
  • Este tipo de prácticas son perseguidas y castigadas legalmente, ya que son consideradas como publicidad ilícita.

Conceptualmente este tipo de publicidad está estrechamente relacionado con la publicidad subliminal, hasta el punto de que esta última podría ser considerada como un ejemplo de mensaje encubierto por medio de vías sensoriales.

Herramientas ante la publicidad encubierta

Los organismos estatales y de defensa de los derechos del consumidor emplean diferentes métodos para perseguir y castigar este tipo de práctica. En ese sentido, la ley exige que todo emplazamiento publicitario deba estar debidamente señalizado para la consciencia del espectador.

No obstante, son muchos los casos en los que esta barrera es ignorada por las marcas, que continúan posicionando sus mensajes en el cine, la televisión, páginas de Internet, espacios públicos, etc.

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