Aristóteles

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Aristóteles es uno de los más célebres filósofos de la antigua Grecia, que vivió en el siglo IV a. C. Se interesó por disciplinas tan diversas como la biología, la filosofía y la política. En todas ellas realizó interesantes aportaciones. Fue discípulo de Platón y tutor de Alejandro Magno.

El pensamiento de Aristóteles se estudió hasta el siglo IV, cuando con la llegada de la Edad Media se le relegó al olvido. Un olvido del que saldría varios siglos después para volver a ser reconocida como una de las principales figuras de la historia del conocimiento.

Aristóteles nació alrededor del 384 a. C. en Estagira, una ciudad de la antigua Grecia situada en la península de Calcidia. Por tanto, Aristóteles proviene de la antigua provincia de Macedonia. Su padre fue Nicómaco, médico y amigo personal del rey de Macedonia, un hecho que marcaría su futuro. Su madre, Festide, provenía era originaria de la isla de Evia.

Aristóteles fue discípulo y colaborador de Platón en la Academia, donde permaneció unos veinte años. Allí aprendió, entre otras cosas, el arte de la retórica y la dialéctica. Además, también escribió algunos diálogos, de los cuales solo se han conservado algunos fragmentos.

Aunque asimiló muchas ideas del maestro Platón, como la de la inmortalidad del alma y lo absoluto de la verdad, también desarrolló un sistema de pensamiento propio y original. Al morir Platón, abandonó la Academia, ya que las ideas de Espeusipo, nuevo escolarca, no coincidían con las suyas.

A lo largo de su vida se dedicó a las ciencias y a la filosofía. Su primer ámbito de estudio fue se la biología. Fruto de sus investigaciones fue su monumental obra Historia animal. En este proyecto colaboró con Teofrasto, en cuya ciudad, Mitilene, residió gran parte de su vida. En esta ciudad fundó una nueva Academia que se reclamó la única y fiel heredera de las ideas de Platón.

Tutor del futuro Alejandro Magno

En el 342 a. C. fue llamado para ocupar el cargo de ser tutor del hijo del rey Filippo II de Macedonia, el futuro Alejandro Magno. Lo hizo durante tres años, hasta que el heredero fue llamado a participar en las expediciones militares de su padre. No se sabe a ciencia cierta qué le enseñó, pero probablemente le transmitió los principios de la cultura griega. También es posible que le enseñase nociones de política, con el objetivo de prepararle para su futuro como monarca.

Con Alejandro Magno ejerciendo como regente del reino, Aristóteles fundó una nueva escuela en Atenas, conocida como Peripatos o Liceo. Con la muerte de Alejandro Magno, en el 323 a C, Atenas vivió movimientos anti-macedonios. En ese contexto, viendo su seguridad amenazada, Aristóteles prefirió dejar la ciudad. Se refugió en Eubea, cerca de la casa materna, donde murió un año después.

El pensamiento de Aristóteles

Aristóteles cultivó diversas disciplinas científicas y filosóficas. También se preocupó por la política o la relación entre el ser humano y la naturaleza. Son muchos los campos en los que el pensamiento aristotélico aportó ideas de gran interés.

Pensamiento filosófico

Para Aristóteles, el fin principal del hombre era la felicidad. Sin embargo, defendía que esta no se derivaba del placer, sino de la conciencia racional derivada de cumplir el papel que cada individuo tiene reservado. Es decir, de cumplir con lo ordenado por su esencia. Por ello, la felicidad solo podía alcanzarse mediante el ejercicio de la razón y a través de las virtudes. Estas se dividían en dos: la dianoética (de naturaleza intelectual) y la ética (que concierne a la relación entre inteligencia y sensibilidad). Estas virtudes se caracterizaban porque debían ser adquiridas a través de la enseñanza y se identifican como el justo término medio entre los excesos y los extremos.

Según el pensamiento aristotélico, era posible implementar la virtud solo en el contexto de una sociedad organizada o dentro del estado, que no anulaba las formas sociales más restringidas.

Pensamiento político

Aristóteles defendió que dentro del estado siempre hubo una distinción entre ciudadanos libres, capaces de autogobierno, y esclavos. De esta evidencia, se derivaba la necesaria existencia de la familia, de la esclavitud y de la propiedad, que eran los tres pilares que sustentaban a la comunidad.

El estado debía tener como objetivo primordial implementar virtudes políticas. Virtudes que se basaban en el respeto a las leyes y a las libertades de todos los ciudadanos. Afirmaba que solo era posible si todos los habitantes obediencia y se sometían a las leyes.

Según Aristóteles, la política se vinculaba estrechamente a la moral ya que el hombre podía alcanzar la felicidad sólo en la vida de la comunidad. Es decir, como miembro de un estado, en tanto que comunidad política.

El filósofo también examinó las diversas formas de gobierno que podrían implementarse en un estado. Diferenció entre monarquía, aristocracia y la república, afirmando que cada una de ellas estaba sujeta al riesgo de degeneración. Asi, la monarquía podía convertirse en tiranía; la aristocracia en oligarquía y la política en democracia.

En consecuencia, afirmó que no había una forma perfecta de gobierno, ya que todas podían degenerar en su exceso negativo. Por ello, defendió que el estado ideal consistía en una forma de gobierno capaz de reunir todos los méritos de la monarquía, la aristocracia y la política.

Herencia e influencia del pensamiento aristotélico

El  pensamiento aristotélico fue estudiado hasta el siglo IV. Desde aquel momento su figura fue perdiendo vigencia y cayó en el olvido, hasta que fue redescubierto y revalorizado en el siglo XII, por el andalusí cordobés Averroes.

En el siglo XIII también Santo Tomás se interesó por este filósofo y contribuyó a rescatar su pensamiento. Desde entonces influyó en algunos sectores de la escolástica y en el nacimiento de la Escuela de Salamanca.

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