El coeficiente básico de financiación es un indicador económico muy extendido en el campo de la gestión empresarial y la dirección estratégica. Su principal utilidad es dar información a la empresa sobre si esta cuenta con un margen mayor o menor para endeudarse en el largo plazo y en qué medida.

A la hora de planificar el funcionamiento de la sociedad mercantil y su desempeño a la hora de poner en marcha su actividad económica es necesario conocer importantes variables como los activos con los que se cuenta y el capital necesario para poder actuar, para a la vez medir el nivel de inversión y financiación necesaria. Por definición, el coeficiente básico de financiación relaciona dichos conceptos en busca de alcanzar un equilibrio financiero deseable para su salud económica.

El bienestar financiero y de patrimonio de una compañía es alcanzable según la visión académica empresarial por medio de un equilibrio estable entre el nivel de inversión y la financiación que asuma. Siendo más exactos, lo que relaciona el coeficiente son los capitales llamados permanentes con los activos fijos y el capital circulante necesario o ideal.

La manera de llevar a cabo su estimación es mediante una división entre los recursos financieros o capitales y las inversiones, ambas variables tomadas como permanentes. Son inversiones permanentes tanto el el conjunto de activo fijo o inmovilizado como los fondos necesarios (también denominados ideales).

Cálculo del coeficiente básico de financiación

El coeficiente resultante da una idea aproximada de la situación financiera de la empresa, mostrando básicamente qué relación existe entre la financiación que necesita dadas sus condiciones y la real con la que cuenta. Por tanto, la fórmula para calcular el coeficiente básico de financiación (CBF) es:

CBF = (Capitales permanentes / Inmovilizado) + Fondo de maniobra mínimo

El coeficiente básico de financiación también puede ser identificado de la siguiente manera:

CBF = (Capitales permanentes / Activos fijos) + Capital circulante necesario o ideal

Dependiendo del valor obtenido tendremos diferentes situaciones:

  • Sí es igual a 1: La empresa cuenta con un fondo de maniobra ideal, con sus activos fijos adecuadamente cubiertos. En otras palabras, ha alcanzado una situación de equilibrio financiero en el que el capital circulante necesario equivale al real.
  • Si es menor a 1: Sería un claro indicativo de que exista un desequilibrio financiero. Esto supondrá que la empresa se vea obligada a buscar solvencia a corto plazo para poder hacer frente a sus compromisos de deuda.
  • Si es mayor a 1: Se observaría un exceso de capital permanente (activos fijos), traducible a su vez en exceso de recursos a largo plazo. Es decir, la empresa está financiada excesivamente y es perfectamente solvente.