El crack del 29 fue una crisis financiera que tuvo lugar en octubre de 1929 y fue la caída más devastadora de la bolsa en Estados Unidos.

Tuvo terribles consecuencias sociales no solo sobre los norteamericanos, si no sobre todo el mundo. Tal fue su repercusión, que provocó un duro periodo de crisis económica conocido como la Gran Depresión. En este artículo vamos a hacer un análisis del origen y expansión de la crisis. También puedes ver un documental sobre el crack del 29.

Origen y desarrollo del crack del 29

En los felices años veinte, la economía estaba asentada en la especulación. Ya en el año 1929 la situación llegó a ser insostenible y el llamado octubre negro marcó un antes y un después al producirse un monstruoso desplome de la bolsa. El crack supuso el inicio de una larga etapa de depresión económica en Estados Unidos, que alcanzó su peor momento en el año 1933.

Entre 1926 y 1929 se produjo un desfase cada vez más pronunciado entre la economía real y la actividad bursátil, esta fue la principal causa que provocó el desplome de la economía estadounidense.

El desarrollo de la crisis tuvo la siguiente evolución:

  1. Todo comenzó con el cierre de los mercados europeos y el descenso de los precios agrarios. El Gobierno y los bancos trataron de contrarrestarlo ofreciendo un importante volumen de créditos. Estas medidas dieron lugar a una gran abundancia de capitales a corto plazo y a la especulación, especialmente entre 1926 y 1929. Para mayor desgracia, las autoridades monetarias no actuaron a tiempo para poner freno a la especulación.
  2. Al comenzar octubre de 1929 se produjeron tendencias al alza de la inversión. El 24 de octubre se desató el pánico, la venta de acciones se disparó y el 29 de octubre volvió a ocurrir lo mismo. El problema era que la demanda de acciones era prácticamente nula.
  3. Una de las primeras consecuencias del desplome de la bolsa fue el hundimiento del sistema financiero. Entre 1929 y 1932, hasta 5.096 bancos se declararon en suspensión de pagos. El derrumbe de la banca arrastró a la quiebra a muchas empresas de tipo comercial e industrial, al tiempo que se acumulaban los stocks de mercancías, lo que conllevaba una importante reducción de los precios. Esta caída de los precios afectó especialmente al sector agrario, los precios agrícolas cayeron por encima del coste de la vida, lo que llevó a la ruina de la población dedicada a la agricultura.
  4. El descenso de la actividad económica provocó un aumento desbocado del desempleo. Los prósperos años veinte dieron lugar a unos años treinta marcados por el empobrecimiento de la sociedad estadounidense.

La crisis llega a Europa

Las terribles consecuencias del crack del 29 fueron más allá de las fronteras estadounidenses y tuvo durísimas repercusiones en el continente europeo. Las quiebras bancarias causaron que muchos depositantes optasen por el oro y el dinero en efectivo frente a los depósitos bancarios, con lo que la inversión quedó paralizada.

Por otra parte, el descenso de los precios dejó con escaso poder de decisión a los vendedores, mientras que los compradores continuaban a la expectativa. A todo ello, hay que añadir que el aumento del paro provocó una disminución del consumo, con lo que las empresas paralizaron la inversión para renovar sus infraestructuras. Ante la grave situación económica que se vivía en Estados Unidos, el comercio internacional disminuyó notablemente, sobre todo cuando los estadounidenses optaron por repatriar sus inversiones en el extranjero.

Ya en 1931, la crisis había hecho mella en una debilitada Europa y las repatriaciones de capital estadounidense habían provocado quiebras en los bancos austriacos y alemanes, al tiempo que se producían fuertes tensiones en la bolsa de Londres. El hundimiento de la economía norteamericana hizo que disminuyeran considerablemente las exportaciones a Estados Unidos y en consecuencia el desempleo también aumentó en Europa.

Diversas reacciones ante la crisis

Inicialmente se llevaron a cabo políticas deflacionistas que buscaban un nuevo equilibrio de los precios y dar salida a los stocks acumulados. Estas políticas trataban de alcanzar el equilibrio entre los gastos e ingresos del estado, dotar al país de una moneda fuerte y dejar que la ley de la oferta y la demanda ajustara los precios sin que fuese necesario que el estado interviniese.

Otras medidas  que se desarrollaron fueron las políticas proteccionistas, que alcanzaron su apogeo en los años treinta. En ausencia de organismos que regulasen el comercio internacional, fue fácil imponer medidas que compartimentasen el mercado. Las grandes potencias de la época se replegaron sobre sí mismos, sobre sus colonias y sobre sus áreas de influencia económica, como fue el caso del Reino Unido. Por otra parte, los británicos optaron por devaluar la libra esterlina en 1931, abandonar el patrón oro y gravar en 1932 las importaciones a través de la Import Duties Act. Ya en 1935, los británicos lograron alcanzar los niveles salariales y de producción del 1929.

Sin embargo, potencias industriales como Alemania, desprovistas de un imperio colonial, sufrieron con mayor rigor los efectos de la crisis y terminaron por vivir en la autarquía. La economía alemana se militarizó, se produjo un importante rearme y la situación fue el caldo de cultivo ideal para el florecimiento de ideologías como el nazismo, que aupó a Hitler al poder en 1933.

En Estados Unidos, las medidas tomadas por el presidente Hoover agravaron la recesión económica, sin embargo, la llegada del presidente Roosevelt supuso un soplo de aire fresco. Roosevelt, a través del New Deal trató de recuperar las rentas de la población agrícola y en el plano industrial fijó un salario mínimo, redujo la jornada laboral semanal y la realización de un programa de obras públicas. Sin embargo, el New Deal de Roosevelt no estuvo exento de polémicas, pues en 1937 la inversión privada todavía era un 30% inferior a la de 1929. Las élites económicas consideraron que esta política económica era demasiado socializante, si bien sus mejoras en el plano social y laboral fue un éxito para los trabajadores estadounidenses.

Francia, en la línea de actuación por el gobierno estadounidense, llevó a cabo un programa de recuperación del poder adquisitivo de la población: se llevaron a cabo medidas para incrementar los salarios y reducciones de la jornada laboral semanal para reducir el nivel de desempleo. Al igual que el New Deal, la política económica del Frente Popular del socialista Léon Blum dejó grandes conquistas en lo social, aunque efectos mucho más modestos en lo económico.