Las finanzas conductuales o finanzas del comportamiento (behavioral finance en inglés), son un campo de las finanzas que analiza las finanzas desde un punto de vista psicológico. Describe cómo se comportan las personas y como toman las decisiones. Nace de la unión de la psicología, la economía tradicional y la neuroeconomía.

Las finanzas del comportamiento admiten que en la toma de decisiones hay sesgos emocionales y cognitivos. Entre ellos, reconoce que la toma de decisiones puede verse alterada según la forma en que se presenta la información y según las características de los participantes del mercado.

Esta nueva disciplina llena un gran vacío que había en el mundo de las finanzas. La hipótesis de las finanzas tradicionales sobre la eficiencia de los mercados lleva mucho tiempo siendo criticada porque explica la toma de decisiones basadas en la perfecta racionalidad de los inversores. Las finanzas conductuales añaden una gran mejora  al estudio de la toma de decisiones.

Racionalidad limitada

La teoría de la racionalidad limitada asume los limites del conocimiento de las personas y elimina varios supuestos de las finanzas tradicionales.

Las finanzas tradicionales asumen que los humanos somos siempre racionales, poseemos la misma información perfecta y la interpretamos de forma precisa para maximizar nuestra utilidad. Sin embargo, las finanzas conductuales asumen que los humanos son parcialmente racionales, a veces actuamos de forma racional y otras de forma emocional. No tenemos información perfecta sino limitada. Y no tratamos de maximizar nuestra utilidad, sino que tratamos de satisfacerla.

Por ejemplo, si vamos a realizar una inversión, no analizamos todos y cada uno de los fondos de inversión que existen en el mundo, sino que analizamos los que están más a nuestro alcance y cuando encontramos uno acorde lo contratamos. O si vamos a solicitar un préstamo no analizamos todos y cada uno de los prestamistas que nos pueden otorgar el préstamo. Sino que vamos a nuestro banco y si el tipo de interés nos convence lo contratamos, como mucho preguntamos en algún banco más.

Teoría prospectiva

La teoría prospectiva se centra en la toma de decisiones cuando existe riesgo, como por ejemplo las decisiones financieras. Propone lo que se conoce como aversión a la pérdida frente a la aversión al riesgo de las finanzas tradicionales. La aversión a la pérdida asume que las personas valoran de diferente manera las pérdidas y las ganancias.

Los seres humanos no siempre somos adversos al riesgo, en ocasiones podemos ser neutrales al riesgo y a veces incluso riesgo propensos al riesgo. Alguien adverso al riesgo sufre más por una pérdida que por una ganancia de la misma magnitud, mientras que siendo neutral al riesgo la valora igual y un propensos al riesgo valora más una ganancia que una pérdida de la misma magnitud. Los jugadores de casino suelen ser propensos al riesgo.

Categorías de las finanzas conductuales

Las finanzas del comportamiento se dividen en dos categorías:

– Micro finanzas del comportamiento: Explican el proceso de toma de decisiones de los individuos.

Macro finanzas del comportamiento: Describen cómo y por qué los mercados se desvían de lo que las finanzas tradicionales llaman mercados eficientes.

Ejemplo de finanzas del comporamiento

Un ejemplo que se suele utilizar para explicar la irracionalidad financiera de los individuos es la elección entre dos juegos que tienen el mismo resultado esperado a largo plazo. A pesar de tener el mismo resultado esperado, las personas tendemos a escoger más certidumbre para las ganancias (por nuestra aversión al riesgo) pero incertidumbre para las pérdidas (nos volvemos propensos al riesgo). Esto es porque las personas valoran de diferente manera las pérdidas y las ganancias. Por ello, basarán sus decisiones en las ganancias percibidas y no en las pérdidas percibidas.

Vamos a ver un ejemplo sencillo para entenderlo. Imaginar que tenéis que elegir entre dos opciones para cobrar un pequeño trabajo que has hecho:

En la primera te ofrecen tirar una moneda al aire, si sale cara te pagan 200 euros, pero si sale cruz no te pago nada. En la segunda te doy los 100 euros que habíamos acordado.

¿Qué elegirías?

Lo racional es escoger los 100 euros, porque como la esperanza del resultado es la misma en los dos casos (100 euros), es más racional escoger un ambiente de certeza. Esto es lo que elige la gran mayoría de los mortales. Es decir, se comporta de forma racional a las ganancias. Pero, ¿y con las pérdidas?

Imagina que llegas a un hotel y el personal de recepción te ofrece dos opciones para cobrarte:

En la primera pagas los 100 euros que cuesta la habitación. En la segunda opción te ofrece tirar una moneda al aire, si sale cara pagas 200 euros, pero si sale cruz te alojas gratis.

¿Qué prefieres?

En este caso, la mayoría de las personas opta por la opción 2. Apostar por si sale la noche gratis. Esto no es un comportamiento racional sino emocional. Lo racional sería, al igual que con la ganancia, elegir la pérdida certera. La esperanza matemática es la misma en ambos casos (-100 euros), pero escogiendo pagar 100 euros directamente estamos eligiendo certeza y actuando de forma racional.