El fracking es una técnica de fracturación hidráulica para extraer gas natural no convencional, que consiste en generar uno o varios canales de elevada permeabilidad a través de la inyección de agua a alta presión, de modo que supere la resistencia de la roca y que abra una fractura controlada en el fondo del pozo, en la sección deseada de la formación.

Para entender dónde se produce este proceso, conviene diferenciar entre yacimientos convencionales y los no convencionales.

  1. Yacimientos convencionales: los que todo el mundo conoce como yacimientos de petróleo y/o gas, los hidrocarburos están contenidos en rocas almacén conformadas como trampas estructurales o estratigráficas. Una roca madre con alto contenido en materia orgánica y con una alta porosidad y permeabilidad produjo estos hidrocarburos a raíz de unos procesos de temperatura y presión (diagénesis-metagénesis-catagénesis). Posteriormente, estos hidrocarburos migraron por un canal de migración y acabaron en una roca almacén donde debido a la acción de un sello, quedaron atrapados.
  2. Yacimientos no convencionales: la principal diferencia radica en que la roca madre productora no estaba dotada de la permeabilidad necesaria para que los hidrocarburos pudieran migrar, por lo que, los hidrocarburos se formaron y se concentraron en la propia roca madre, por ello, para explotar estos yacimientos debemos estimular artificialmente esta permeabilidad, este proceso es el que se conoce como fractura hidráulica o fracking.

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Inversión en fracking

El rechazo de tecnologías eficientes de relativa reciente creación, como la estimulación hidráulica artificial (fracking en inglés) es a día de hoy un hecho incuestionable a nivel mundial. A raíz del artículo donde comentábamos que la capacidad excedentaria de España es de más del 40 por ciento de energía, y que aun así los precios siguen subiendo ¿es necesario invertir en fracking?

Este hecho es visto por muchos como una autentica agresión al medio ambiente, la explotación de recursos naturales como pueden ser yacimientos de minerales, petróleo o gas natural son vistos con malos ojos por muchos colectivos.

En este sentido, España y otras muchas regiones podrían apostar por tecnologías eficientes y seguras como el fracking y la energía nuclear, en vez de, despilfarrar a golpe de deuda, sobrecostes e ineficiencia con la excusa de que el fracking supone gran riesgo para la población y el medio ambiente.

Desmintiendo el mito

En muchos casos, este tipo de perforación es criticada abogando que la composición del fluido de perforación es altamente nociva, daña al medio ambiente y contamina acuíferos.

La mayoría de agentes químicos que se usan en esta tecnología son usados en toda la industria, incluso en la industria alimenticia. Además, la concentración de estos aditivos está en torno al 0.5-1 por ciento de la mezcla en volumen, el resto es agua.

Estos aditivos, que también son usados en otras industrias son:

  • Ácido (ácido clorhídrico): son usados principalmente en químicos de piscinas y productos de limpieza.
  • Bactericida (glutaaldehido): es usado en la industria de la salud.
  • Salmuera (cloruro cálcido o sódico): es usado como conservante alimenticio.
  • Control del ion hierro (ácido cítrico): presente en frutas.

Son muchos otros los aditivos que comparten uso con el fracking, sus usos están presentes en muchas industrias tales como peluquería, maquillaje, cosméticos, salsas, etc.

Otros en cambio, se llevan las manos a la cabeza y critican al fraking por la inseguridad que generan en los pozos. La exigencia de la integridad de un pozo es una cuestión más que fundamental, como se muestra en la imagen, se dispone de una serie de barreras mecánicas redundantes con el objetivo de que los acuíferos puedan ser afectados por el gas o los fluidos de fracturación.

Estas barreras consisten en varios casings concéntricas de acero de alta resistencia, además, hay que destacar que la fracturación hidráulica se realiza a una profundidad mucho mayor que donde se encuentran los acuíferos de abastecimiento.

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Otros lo critican por el consumo de agua excesivo. Aunque cada pozo es diferente, en la estimulación por fracturación hidráulica el consumo total se puede situar en un intervalo entre 10.000 y 20.000 m3, en contraste con los 13.000-32.000 en el caso del carbón, 8.000-20.000 en el caso de los yacimientos de petróleo convencionales o los más de 25.000 en el caso de los biocombustibles.

El agua usada no es altamente contaminante, ya que las aguas de retorno contienen sales, compuestos orgánicos e inorgánicos naturales y los aditivos químicos usados.

Estas aguas son sometidas a estrictos procesos:

  • Reutilización con el fin de reducir las necesidades del recurso. Antes de ser mezclada con agua dulce, se le somete a un tratamiento que elimina los sólidos e impurezas.
  • Inyección en acuíferos profundos, frecuentemente en antiguos yacimientos de hidrocarburos.
  • A veces el agua es evaporada, quedando un residuo solido que a veces puede ser radioactivo.
  • En otras ocasiones el agua después de ser tratada convenientemente y cuando alcanza las especificaciones requeridas, se vierte a un cauce.

Por último, en muchos casos se acusa al fracking por producir terremotos. Cabe diferenciar, de acuerdo a la sismicidad inducida dos tipos.

  • Una de menor intensidad, provocada por la propia fracturación de la roca madre cuya magnitud local o de Richter es de -1,5 M e imposible de ser apreciada.
  • Y otra, muy rara, inducida por las operaciones de fracturación hidráulica en zonas falladas del subsuelo y sometidas previamente a esfuerzos que pueden inducir sismos de baja intensidad, pero apreciables.

En cualquier caso, la sismicidad inducida por fracturación hidráulica es un riesgo altamente improbable y de escaso impacto, siendo apenas perceptible en superficie y que, casos como el expuesto suceden solo si se carece de la suficiente información geológica previa.

En resumen, el recelo al que se une el activismo divulgativo por parte de grupos ecologistas ralentiza y paraliza esta actividad, que como ha quedado demostrado no implica ningún peligro al medio ambiente si es ejecutada de forma adecuada.

Sería una autentica pena que los gobiernos no potenciaran esta actividad que nos traería una mayor independencia energética del exterior, unos costes eléctricos más bajos y una gran oportunidad para muchas empresas.

mapa hidrocarburos

Fuente: Ministerio de Industria, Energía y Turismo