Los gastos deducibles son aquellos que se restan de los ingresos brutos para obtener el beneficio a efectos de impuestos. Los gastos deducibles serán necesarios e imprescindibles para poder desempeñar una actividad profesional o empresarial.

Por tanto, un gasto deducible será aquel que se puede restar para pagar menos impuestos a la Administración Tributaria. Es imprescindible para su justificación que se encuentren recogidos en factura.

Requisitos para que un gasto sea considerado deducible

  1. Que sea necesario para desarrollar una actividad económica o empresarial.
  2. Que estén correctamente justificados: Estos gastos deberán documentarse en una factura que acredite su existencia. Un ticket no será suficiente para justificarlos.
  3. Que estén debidamente contabilizados: Los gastos deducibles deberán quedar recogidos en los libros de cuentas.
  4. El gasto ha de ser devengado en el mismo en el período impositivo del que se trate.
  5. El gasto debe tener su origen en elementos patrimoniales que sean propiedad del contribuyente y que están relacionados con actividades económicas.
  6. El gasto tiene que ser necesario para poder obtener ingresos.

Ejemplos de gastos deducibles

  • Consumos de explotación: Todo aquello que sea imprescindible para realizar el trabajo, es decir, materias primas y material de oficina.
  • Sueldos y salarios: Se incluyen las cotizaciones sociales, también las propias. Se incluyen los cursos de formación, indemnizaciones por rescisiones de contratos y seguros.
  • Arrendamientos: Alquileres de locales, leasing y renting.
  • Reparaciones y conservación.
  • Servicios de profesionales independientes: Abogados y servicios de asesoría.
  • Tributos que sean fiscalmente deducibles.
  • Amortizaciones: Se definen como el importe que se puede desgravar por el deterioro o la depreciación de los bienes que adquieres para desempeñar una actividad profesional. Se calculan en base a unas tablas.
  • Gastos de considerados difícil justificación.
  • Otros gastos deducibles: Adquisición de libros, suscripciones a revistas profesionales, gastos de asistencia a eventos, cuotas de asociaciones empresariales o colegios profesionales.