El IVA soportado es el coste añadido al precio neto que asume un individuo o consumidor al comprar un bien o producto determinado o disfrutar de un servicio. Es decir, es el impuesto sobre el consumo que pagamos en nuestras compras o consumos y que las empresas o autónomos que ofrecen sus bienes o servicios asumen como IVA repercutido o devengado.

La cuestión principal a tener en cuenta cuando hablamos de IVA soportado es si este es o no deducible. Esto se debe a que las leyes tributarias de los países a menudo solamente permiten a las empresas o trabajadores autónomos deducirse o beneficiarse de ventajas tributarias en productos relacionados con su actividad empresarial.

Es decir, para poder deducir IVA soportado hay que pertenecer a un proyecto empresarial por medio de una sociedad o de manera unipersonal y llevar a cabo una actividad económica. Hablaríamos de una normativa fiscal bastante estricta en ese sentido, evitando que las compañías puedan beneficiarse deduciéndose compras no relacionadas con su perfil comercial y su actividad o directamente pertenecientes a su ámbito personal.

La normativa fiscal califica como gastos deducibles las correspondientes adquisiciones de bienes o servicios cuya misión es participar en la actividad empresarial, por ejemplo cuando hablamos de la compra de mercaderías, pagos de servicios profesionales independientes como electricistas o asesores, o las facturas pagadas por suministros eléctricos o de telefonía. En el caso de viajes o gastos de dietas, estos deberán seguir este mismo criterio y ser justificables como propios de la actividad desarrollada normalmente por la empresa.

Cabe señalar como especial el ejemplo de los bienes de inversión, que suelen considerarse como deducibles de manera parcial pese a que no tienen un empleo puramente empresarial. Por otra parte, es necesario que los individuos autónomos o las empresas que quieren deducir su IVA soportado cuenten con los justificantes y facturas correspondientes para la declaración trimestral o anual de impuestos.

Ejemplo de IVA soportado

Un ejemplo de IVA soportado no deducible es la cantidad de impuesto que pagamos por la compra de un reloj de muñeca de 200 euros. De dicha cantidad, el 21% (es decir 42 euros según los tipos impositivos en España) será el IVA que estemos asumiendo dentro del pago y que la tienda que lo comercializa tendrá que considerar como IVA repercutido.

En cuanto al IVA soportado deducible podemos poner el caso del IVA que pagamos dentro de la factura de la luz del local comercial o la oficina de nuestra empresa. Si la factura de electricidad que pagamos en un mes es de 200 euros, pues 42 euros (también el 21%) serán los que la empresa podrá deducirse en la presentación del IVA.

Al final de cada período impositivo, normalmente trimestral o anual, las empresas calculan el IVA que deben declarar o pagar a la Agencia Tributaria estableciendo diferencia entre el IVA repercutido y el IVA soportado. (IVA a pagar = IVA Repercutido – IVA Soportado).