Cuando hablamos de una muestra en el campo del marketing, nos referimos a aquel grupo de gente seleccionado para participar en una investigación de mercado, representativa de un universo.

Generalmente, se busca que este grupo sea extrapolable, es decir, que represente bien al colectivo del cual se quiere recaudar información.

¿Para qué sirven las muestras en el marketing?

Cuando se lleva a cabo una investigación de marketing, ya sea una simple encuesta o un trabajo mucho más ambicioso, no puede participar en él toda la población a la que va dirigida, técnicamente llamada universo, por este motivo, mediante unos cálculos, se establece el número suficiente de personas necesarias para que los datos sean creíbles, tengan sentido y valor, y sean extrapolables, es decir, se puedan aplicar a todo el universo.

Para establecer una muestra se usan por lo general dos técnicas distintas:

  • Muestreo aleatorio
  • Muestreo no aleatorio

Ejemplo de muestra

Imaginemos que una empresa quiere mejorar su producto estrella y relanzarlo al mercado: un proyector de calidad HD.

Para que esta variación de producto sea un éxito es necesario conocer los gustos y expectativas de los consumidores, así como sus intenciones.

Para seleccionar una muestra debemos tener claro sobre quien debemos conocer la información e intentar que esta sea lo más representativa posible.

El producto es de calidad y tiene un precio algo alto, por lo que estará dirigido a un público de 25 a 65 años, con conocimientos de informática, interesados por el cine y las series de televisión, y con un poder adquisitivo mediano-alto.

Una vez especificado esto el siguiente paso es reunir a gente que cumpla estas condiciones, que será la muestra, y pueda ser representativa de todas las personas que cumplen estas condiciones.