Una oferta pública de venta (OPV) es una operación donde uno o varios accionistas, o incluso la propia empresa, ponen a la venta activos financieros. Para la empresa no tiene ningún efecto en el capital social ya que sólo hay un cambio en la propiedad, no en el número de acciones que la empresa tiene en circulación. Las ofertas públicas pueden ir destinadas al público en general o ser de acceso restringido.

Hay dos tipos de ofertas públicas de venta

– OPV de acciones no cotizadas: Se trata de empresas que no estaban cotizando en el mercado bursátil y que quieren colocar por primera vez acciones en bolsa para lo que es necesario una solicitud de admisión a cotización.

– OPV de acciones cotizadas: Se refiere a empresas ya cotizadas, donde uno o varios accionistas mayoritarios ponen a la venta sus acciones.

Motivos por los que realizar una OPV

– Cuando una empresa quiere cotizar en Bolsa. Necesita que al menos el 25% de las acciones que se ofrecen estén repartidas entre el público, a este requisito se le llama distribución suficiente.

– El deseo de un accionista significativo de desprenderse de un paquete accionarial.

– La colocación entre el público de las acciones propias que la sociedad mantiene en cartera (autocartera). En este caso, la OPV no la realizan los accionistas sino la sociedad (OPV restringida).

Cuándo invertir en una OPV

– Siempre que pensemos que después de su salida a bolsa se va a revalorizar, así no tendremos que acudir al mercado donde el precio de la acción puede haberse disparado.

– En momentos de crecimiento económico suelen ser exitosas, mientras que en momentos de caídas de bolsa o inestabilidad de los mercados tienden al fracaso.

– Si los pequeños inversores tienen trabas para acceder a la OPV. Porque si la compañía realiza grandes campañas para captar a un público masivo suele ser una señal de alarma. Las grandes oportunidades no se ofrecen al gran público en general.