Un pagaré es un documento que suele emplearse a la hora de realizar una promesa de pago a alguien. Este compromiso no incluye más condiciones de cara a la contrapartida (acreedor) frente al que promete el pago (deudor) que una suma fijada de dinero como pago y un plazo de tiempo para realizar el mismo.

El empleo de un título de crédito como es el pagaré establece el compromiso formal de que una persona llamada suscriptora o firmante pagará a otra conocida como beneficiaria o tenedora una cantidad de dinero en una fecha determinada.

Este pago establecido al redactar el documento, se realizará mediante dinero de monedas cuya conversión sea legalmente admitida (comúnmente llamadas monedas de curso legal). Como es lógico, lo más común en nuestro país es el intercambio de pagarés firmados con el Euro como moneda estándar de pago.

Una peculiaridad de los pagarés es su similitud con las letras de cambio, hasta el punto de que ambos documentos tienen una regulación jurídica bastante parecida.

Sin embargo, mientras el pagaré es emitido por el propio deudor, la letra de cambio es redactada por el acreedor del pago. Es decir, en el pagaré, es la misma persona quien crea y emite el documento al tiempo que se hace cargo de la deuda al contraer el préstamo.

La regulación legal de los pagarés es responsabilidad de la Ley Cambiaria y del Cheque, la cual establece una serie de requisitos necesarios para que un documento sea considerado como pagaré. Son los siguientes:

  • Debe constar por escrito en el título del documento que se trata de un pagaré. Además, debe expresarse en el mismo idioma que el resto de redacción.
  • El compromiso incondicional de realizar el pago anotado en una cantidad fijada de euros u otra moneda internacional equivalente.
  • El vencimiento debe estar indicado, es decir, la fecha límite de validez del documento
  • El lugar elegido para que el pago tenga lugar
  • Indicación del nombre del tenedor o destinatario que se beneficie del pagaré, que puede ser una persona física o también jurídica (empresas o sociedades)
  • La fecha y el lugar en el que se firma el compromiso
  • Firma personal de la persona suscriptora que se compromete a pagar.

No obstante, existen algunas excepciones en las que documentos sin alguno de estos requisitos también son admitidos. Este es el caso de los pagarés a la vista en los cuales no está indicado el vencimiento, aquellos otros en que no figura el lugar de pago y se considera el de origen como el mismo o un documento en el que no está escrito el lugar de emisión. En este último caso el lugar que figure junto al nombre del firmante será a la vez lugar de origen.

Otra importante característica de los pagarés es la transmisibilidad. El pagaré es un documento con posibilidad de circular de mano en mano sin que este pierda su validez. Es decir, el acreedor o persona que deba recibir el dinero del pago será la persona que posea el pagaré, independientemente de si es su nombre o no el que figura en el papel como persona suscriptora.

En otras palabras, si Mateo firma a Julián un pagaré y pasado un tiempo este último utiliza el documento para pagar a Rosa, será ésta última la que tenga derecho a finalmente cobrar el dinero establecido en el pagaré, aunque en origen no fuera dirigido a ella.