El saber hacer o know how en el ámbito de la economía se refiere a las capacidades, habilidades y conocimientos especiales que ha adquirido una persona o empresa para hacer o desarrollar una determinada tarea.

El know how en inglés significa “saber hacer”, refleja el hecho de que una persona o una organización cuente con determinados conocimientos o habilidades que le permiten hacer una tarea o llevar a cabo un proyecto de manera exitosa.

Usualmente el saber hacer no es fácilmente replicable, ha sido adquirido a través de la experiencia, la prueba y error y el desarrollo de habilidades a lo largo de un período de tiempo. Puede ser la clave entre ser una empresa exitosa y no.

Elementos del saber hacer

Existen varios elementos que pueden constituir el saber hacer.  Entre ellos se encuentran:

  • Conocimientos técnicos
  • Procedimientos
  • Habilidades
  • Fórmulas
  • Técnicas
  • Actitudes

Características del saber hacer

Entre las características principales destacan:

  • Se trata de un elemento diferenciador. Las empresas más exitosas cuentan con ese conocimiento especial que les permite diferenciarse de sus competidores.
  • Usualmente se mantiene en secreto o no es conocida por los competidores.
  • Tiene atractivo comercial y permite generar valor agregado.

Cómo se desarrolla el saber hacer

Generalmente se desarrolla a través de la experiencia. Empresas que llevan varios años produciendo determinados bienes y servicios van aprendiendo cómo ir mejorando su producción y cuáles son los procedimientos más efectivos. Se trata de aprender de errores, de ir probando nuevas fórmulas para mejorar los resultados y de lograr adaptarse a los cambios del entorno.

Aplicación de saber hacer

Un ejemplo claro  son las franquicias. Estas empresas pagan derechos para utilizar el know how de una empresa exitosa. El franquiciador le entrega al franquiciado una fórmula o método de hacer un negocio, el que debe ser replicado para intentar obtener los mismos resultados positivos que la empresa original del franquiciador.

Si los conocimientos y técnicas que dieron éxito al franquiciador fueran fácilmente reconocidos y copiados por los competidores, el sistema de franquicia no tendría sentido.