La Venta de Mercaderías es un tipo de transacción existente en la contabilidad que se basa en la salida o entrega por parte de una empresa en particular de bienes o servicios propios de la actividad que desarrolla y a un precio definido.

Según señala la propia definición de Mercaderías, estos productos o bienes fueron adquiridos por la compañía con la finalidad de emplearlos en transacciones de venta y, por tanto, integrarlos en su actividad o trabajo. A través de la venta de mercaderías la empresa desarrolla su negocio y recibe ingresos por su trabajo.

Existen diferentes formas a través de las cuales se realizan las ventas de mercaderías en la vida empresarial. Dependiendo de la forma y naturaleza de estas transacciones, y de su forma de contabilización, se pueden clasificar este tipo de ventas de mercaderías en “Venta de mercaderías al contado”, “Venta de mercaderías con pago mediante entidad bancaria” y “Venta de mercaderías con pago mediante efectos comerciales”.

Teniendo en cuenta estas últimas diferencias, los asientos contables relativos a estas ventas se realizan con cargos entre los subgrupos 43 y 57, según dispone el Plan General Contable en España. Por otra parte, habitualmente dicho asiento toma como valor el importe que haya alcanzado la venta en cuestión.

Algunos ejemplos de estas distinciones en subgrupos atendiendo a los detalles de la transacción pueden ser:

  • Venta de mercaderías con descuento en factura por pronto pago.
  • Venta de mercaderías.
  • Gastos accesorios a la venta de mercaderías.
  • Ventas, cuyo cobro se realizará a largo plazo.

La diferencia existente entre la venta de mercaderías y la de otros activos en contabilidad se basa en el objeto protagonista de la venta en sí. La venta de mercaderías tal cual se centra en transacciones con elementos que no han sufrido una transformación o alteración en su composición o proceso de producción.

Existen también separaciones para elementos que sí han podido sufrir este cambio y son objeto de la venta o para productos considerados como semiterminados, los cuales han sufrido cambios en su composición, pero no en su proceso productivo.

Por último, también hay espacio en la normativa contable para contemplar las ventas de los residuos que se crean en los procesos productivos emprendidos por la empresa pero que no se consideran un producto como tal. No obstante, estos desechos a menudo pueden tener un valor y ser vendidos.