Tercera Revolución Industrial: qué es y su impacto en la sociedad actual

La Tercera Revolución Industrial es una etapa impulsada por la tecnología y energías renovables, reduciendo la dependencia de combustibles fósiles

Por Economipedia · Actualizado el 11 septiembre 2024
Tercera Revolución Industrial Qué Es
  • Busca reducir la dependencia de combustibles fósiles mediante fuentes sostenibles.
  • Está transformando sectores como la energía, las comunicaciones y el transporte.
  • Uno de sus retos es evitar que aumente la desigualdad por el acceso desigual a las nuevas tecnologías.

¿Qué es la Tercera Revolución Industrial?

La Tercera Revolución Industrial es un proceso de cambio profundo que se caracteriza por la convergencia de las nuevas tecnologías de la comunicación y la energía. Iniciada a mediados del siglo XX, esta revolución está transformando la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos.
A diferencia de las revoluciones industriales anteriores, que se basaron en el carbón y el petróleo, la Tercera Revolución Industrial se fundamenta en fuentes de energía renovables como la solar y eólica, y en tecnologías digitales como internet y la fibra óptica.

Tercera Revolución Industrial: Explicación sencilla

Dicho de otra manera, la Tercera Revolución Industrial es la evolución tecnológica y energética que está marcando el rumbo de nuestras vidas.

Busca reemplazar las antiguas formas de energía contaminante, como el carbón y el petróleo, por fuentes renovables como la energía solar o eólica.

Gracias a este cambio, los edificios pueden generar su propia electricidad y los coches eléctricos pueden conectarse a una red inteligente que optimiza el consumo de energía. Todo esto nos ayuda a ser más sostenibles y a reducir el impacto ambiental.

Las bases de la Tercera Revolución Industrial

La Primera Revolución Industrial se asentó en elementos como el uso del carbón y la concentración de capitales, entre otros. La Segunda Revolución Industrial lo hizo sobre el desarrollo del ferrocarril y la introducción de otros combustibles fósiles, como el petróleo. En cambio, la Tercera lo hace sobre la base de unas tecnologías muy diferentes, de tal modo que el nexo de unión con las anteriores es mucho menor.

La Tercera Revolución Industrial se asienta sobre nuevas tecnologías de la información y la comunicación, así como en las innovaciones que permiten el desarrollo de energías renovables. Como consecuencia las potencialidades de estos dos elementos actuando conjuntamente, se prevén grandes cambios en diversas áreas. Nunca antes se había llegado a unas cotas tan altas de interactividad e intercomunicación, al tiempo que las innovaciones en materia energética podían significar un cambio tan sustancial como el que se prevé con el desarrollo y explotación de fuentes renovables de energía.

Las innovaciones de la Tercera Revolución Industrial

Tercera Revolución Industrial
Tercera Revolución Industrial

El potencial de cambio por la convergencia de nuevas tecnologías en comunicación y energía ha generado repercusiones importantes. En su documento, Jeremy Rifkin señala que los cinco pilares de la Tercera Revolución Industrial son internet, energía ecológica y tecnologías como las impresoras 3D. Establece que los cinco pilares de esta Revolución son:

  • La transformación de las energías renovables.
  • Utilizar los edificios de cada continente en microcentrales para generar energía renovable.
  • Expandir el hidrógeno y otras tecnologías de almacenamiento en cada edificio, así como en toda la infraestructura para almacenar energía.
  • Utilizar internet para transformar la red eléctrica a nivel mundial en una red de energía que actúe como la conexión a internet.
  • La transición de vehículos fósiles a eléctricos permite comprar y vender energía limpia a través de una red eléctrica inteligente, continental e interactiva.

Estos pilares, sobre los que se ha asentado el proceso, han obtenido algunos frutos, concretándose en algunas innovaciones que están presente en la vida cotidiana de las personas y que cuentan con gran importancia desde una perspectiva económica. Entre ellas podemos señalar Internet, la fibra óptica, la fibra de vidrio o los avances en nanotecnología.

Retos, peligros y oportunidades

Como todo cambio de carácter socioeconómico, existen aspectos favorables, desfavorables o que suponen un reto para las sociedades en los que ocurren. Las revoluciones industriales anteriores alteraban la realidad social y económica, pero también aspectos políticos, culturales e institucionales. Uno de los principales riesgos es, por tanto, que se acreciente la desigualdad, fruto de los desequilibrios en el acceso a las nuevas tecnologías.

Estos desequilibrios pueden suceder en el ámbito interno de las sociedades, pero también entre sociedades. Con ello, sin una adecuada gestión de la nueva realidad, se pueden acrecentar las diferencias sociales entre los miembros de una determinada sociedad, pero también las diferencias de poder entre diferentes naciones.

No obstante estos peligros, una forma óptima de gestión puede servir para mejorar aliviar situaciones de crisis y mejorar el bienestar general. Por ejemplo, con el desarrollo de estas nuevas tecnologías se ha conseguido innovaciones en el campo de la medicina. Se han desarrollado formas de comunicación eficaces como nunca antes había existido. También en la configuración de herramientas energéticas menos contaminantes y sostenibles. Se puede dinamizar una economía o lograr nuevos puestos de trabajo y reducir el desempleo. E, incluso, puede avanzarse hacia lograr una gestión óptima de recursos limitados, sin poner en riesgo, o al menos minimizándolo, el futuro de las próximas generaciones. Además, ha puesto en valor la importancia de desarrollar políticas inteligentes de I+D+I.

En definitiva, parece necesario ser conscientes de que los avances tecnológicos no son buenos o malos en sí mismos, sino en función de lo que con ello se pueda lograr, de la forma en que se gestionen y de sobre quien o quienes repercutan las mejoras logradas.

Preguntas frecuentes

La Tercera Revolución Industrial comenzó a mediados del siglo XX, aunque no tiene una fecha exacta de inicio.

El concepto fue popularizado por el sociólogo y economista Jeremy Rifkin.

A diferencia de las anteriores, que se basaron en el uso de carbón y petróleo, la Tercera Revolución Industrial se enfoca en tecnologías digitales y energías renovables.

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