Tim Cook se va de Apple ¿Quién viene ahora?

Descubre por qué el CEO de Apple, una de las empresas más grandes del mundo, se va y le cede su relevo a John Ternus

Carlos Pareja (EFPA) Publicado el 20 mayo 2026

Tim Cook nunca fue el favorito de nadie. 

Eso lo sabe todo el mundo.

Cuando Steve Jobs murió en 2011, los titulares no tardaron ni 48 horas en dar a Apple por sentenciada. 

¿Un hombre de operaciones al frente de la empresa más creativa del mundo? 

Come on…

¿Un tipo de la cadena de suministro sustituyendo al genio que inventó el iPhone? 

Parecía un chiste. 

Y sin embargo, Cook cogió una empresa valorada en 350.000 millones de dólares y la convirtió en la primera en superar los 4 billones de capitalización bursátil del mundo. 

El mayor recorrido de valor en la historia del capitalismo moderno. 

Así que antes de hablar de sus errores, hay que reconocerle eso al menos.

Pero siendo sinceros, ¿cuánto de ese crecimiento fue de Cook, y cuánto del iPhone? 

Porque Apple, durante gran parte de su etapa, ha sido básicamente una empresa de un solo producto que lo ejecutaba mejor que nadie. 

De hecho, mira las ventas en los últimos 10 años. Casi todo es gracias al iPhone.

¿Entonces qué hizo Cook?

Perfeccionó la máquina. 

Refinó los procesos. 

Construyó una cadena de suministro imbatible y expandió los servicios hasta convertirlos en un negocio de decenas de miles de millones. 

Eso ha sido así y merece un respeto. Pero la innovación que te hace abrir la boca cual genio de Aladdín… lleva años brillando por su ausencia.

Los últimos años han dejado un reguero de tropiezos espectacular. 

El teclado mariposa de los portátiles por ejemplo. Fue rediseñado y convertido en una pesadilla de fiabilidad que acabó en demandas colectivas millonarias.

O el Touch Bar del MacBook Pro. El proyecto del coche autónomo. O sino lo de las Vision Pro. Madre mía, eso sí que fue un gran fiasco. 

Pero sobre todo, lo ha sido la inteligencia artificial.

Ayyyy la IA… el frente donde más duele y donde la empresa llega más tarde. 

Siri sigue siendo el hazmerreír de los asistentes de voz, y la compañía ha tenido que apoyarse en tecnología de Google para no quedarse completamente fuera del tablero de juego. 

En una empresa que siempre presumió de controlar cada capa de su producto, eso es una declaración de debilidad estratégica como un piano de grande.

Algo que Jobs probablemente nunca habría permitido.

Ahora Cook, con 65 años, en el 50 aniversario de Apple, lleva meses vaciando en silencio su estructura directiva. 

El asesor jurídico, el director financiero, varios responsables de inteligencia artificial… Las salidas se han ido acumulando con una cadencia que no tiene pinta de que sea casualidad. 

En una reunión a finales de 2025, Cook respondió a una pregunta sobre su futuro con una pausa demasiado larga antes de decir que tenía «mucho tiempo» por delante. 

Vamos, que Apple lleva meses ejecutando una sucesión en silencio, y la pregunta ya no es cuándo se va a ir Cook. La pregunta es qué hereda el nuevo CEO, en qué posición deja realmente a la empresa, y si el sucesor tiene lo que hace falta para responder al mayor reto que Apple ha enfrentado desde que Jobs se fue.

Y todo eso es lo que vamos a ver.

El legado más feo de Silicon Valley

Como te decía, Cook deja una herencia regulera. 

Por un lado, tenemos una empresa con unos números que ningún analista se habría creído en 2011. Pero por otro lado, también tenemos una empresa que en el debate más importante de la década, que es qué papel juega la inteligencia artificial en el futuro de la tecnología de consumo, no tienen un proyecto sólido y fuerte sobre la mesa.

Su gran aportación fue transformar Apple en una máquina de escala, rentabilidad y disciplina operativa. Amplió la cadena de suministro. Perfeccionó los servicios. Consolidó Apple en una de las empresas más rentables del mundo. 

Pero su legado también está condicionado por lo que no resolvió. 

La IA no es un problema menor que el siguiente CEO pueda aparcar mientras estabiliza la transición. 

Es el problema central. 

Y llegar tarde en tecnología es un lujo que Apple se ha podido permitir históricamente porque vendían teléfonos como churros. Pero con los nuevos teléfonos chinos, y los no tan chinos, y con una IA espectacular, es normal dudar si el futuro será igual de bueno en ventas en la empresa de la manzana más famosa del mundo. 

No hay ninguna garantía de que llegar tarde esta vez signifique llegar mejor.

Además, Cook deja sobre la mesa algo que va más allá de los productos: la cuestión regulatoria. 

Durante años gestionó con notable habilidad las tensiones con la Casa Blanca, los aranceles, las presiones comerciales con China y el escrutinio de los reguladores europeos. 

Que ojo, eso no es un detalle menor, y es una parte estructural del trabajo que el próximo CEO tendrá que asumir desde el primer día, y sin el rodaje que Cook que acumuló durante más de una década.

El hombre que Apple ha elegido

El nombre a voces es John Ternus, de 50 años y vicepresidente sénior de ingeniería de hardware desde 2021. 

La compañía ha apostado por un ingeniero de verdad. Alguien que entiende los productos desde dentro. Que no llega desde las finanzas ni desde el marketing, sino desde las tripas de Apple.

Su trayectoria dentro de la empresa lo dice todo. 

Participó en el desarrollo del iPad. Supervisó la línea Mac, y dirigió toda la ingeniería de hardware durante los años más complicados del catálogo. 

Sus compañeros lo describen como meticuloso, con buen juicio político y una capacidad de ejecución poco habitual. Es el tipo que consigue que el producto funcione cuando llega a tus manos. Y en Apple eso tiene un peso enorme.

A su favor tiene algo más que la trayectoria técnica, y es el estilo. 

Ternus es percibido dentro de la compañía como un directivo estable, de trato cercano, que no alimenta el protagonismo personal ni interfiere en el equilibrio interno de la organización. 

Peeeeero hay cosillas en su historial…que tampoco molan mucho. 

Por ejemplo, Ternus estuvo en el equipo que supervisó el Touch Bar. Formó parte de las decisiones que llevaron al fracaso reputacional de los teclados mariposa, y fue parte del engranaje de las Vision Pro. 

Aunque ojo, no es justo cargarle en solitario todos esos errores, pero tampoco se puede ignorar que su ascenso se produce en una década con muchas sombras en sus productos.

Y luego está, como decía, la otra dimensión del cargo. 

Un CEO de Apple no solo diseña productos. Negocia con gobiernos. Gestiona reguladores. Se sienta frente al Senado americano y frente a comisarios europeos. Mantiene relaciones con la Casa Blanca en contextos de tensión comercial, y mil cosas más. 

Cook lo hizo con una habilidad que pocas veces se valora en Wall Street. 

Ternus está construyendo ese perfil público, pero esto es jugar ya en Champions League, y la diplomacia institucional de primer nivel es un salto de categoría que hay que tener muy en cuenta.

Aún así, el hecho de elegir a un ingeniero de hardware nos está diciendo que la compañía está declarando a viva voz que quiere volver a ser una empresa de dispositivos que apuesta por el control del producto frente a la carrera por desarrollar los modelos de inteligencia artificial más potentes. 

Es una declaración de principios. Y como todas las declaraciones de principios, tiene un coste. Tocará ver si rentable o no.

Lo que el siguiente CEO tiene que resolver, sí o sí

Por un lado, la empresa necesita a alguien que entienda el hardware en profundidad. 

El siguiente ciclo tecnológico va a pivotar hacia dispositivos más ambientales con menos pantallas y más computación integrada en el entorno, y ahí Apple tiene activos valiosos en productos como los AirPods o el Apple Watch, y Ternus conoce ese terreno mejor que nadie.

Por otro lado, la empresa necesita a alguien que pueda articular una estrategia creíble de inteligencia artificial sin renunciar a lo que hace diferente a Apple. 

No se trata de gastar 100.000 millones en centros de datos ni de fichar investigadores estrella con salarios extraordinarios. Eso ya lo hacen Google, Microsoft y Amazon, y Apple ha decidido conscientemente no entrar en esa guerra. 

Se trata de integrar la IA en los dispositivos de una forma que no rompa la experiencia que los usuarios dan por garantizada. Eso es más difícil de lo que parece. Y hasta ahora, Apple no lo ha conseguido.

La agenda de Ternus apunta en una clara dirección, puesto que está detrás de lo que podría ser la renovación más ambiciosa del iPhone en años, y un iPad nuevo que está previsto para 2027. 

Si esos proyectos funcionan, consolidarán su posición y demostrarán que la apuesta por el hardware era la correcta. Si no funcionan, quedará como el CEO que confirmó que Apple ya no sabe innovar.

Aunque, sinceramente, viendo el último Mobile World Congress de Barcelona, me parece a mí que va a ser más lo segundo…

Lo que está en juego de verdad

Hay una pregunta que ningún consultor del mundo puede responder por Ternus:

¿Qué hace que Apple sea Apple? 

Jobs decía que era el producto. La obsesión por el detalle y la negativa a lanzar algo que no fuera perfecto. 

Cook demostró que también era la escala, la disciplina, la capacidad de fabricar cien millones de dispositivos sin que ninguno fallara. 

Dos respuestas distintas. 

Ambas correctas. 

Pero, ¿insuficientes para lo que nos depara?

Porque el siguiente capítulo exige una tercera respuesta. Y esa respuesta tiene un nombre concreto aunque nadie en Apple lo pronuncie todavía con claridad: conseguir que la inteligencia artificial viva dentro del dispositivo de una forma que sólo Apple puede hacer. 

No en la nube de Google. No dependiendo de modelos externos. Sino integrada en el hardware, en el chip, en el sistema operativo, de manera que el dispositivo te conozca, te anticipe y te ayude sin que tengas que entregarle tu vida a un servidor que no controlas. Esa es exactamente la promesa que Apple lleva años vendiendo con Siri y que nunca ha terminado de cumplir. 

Ternus viene del hardware. Si hay alguien en Apple con las credenciales técnicas para construir esa respuesta, es él. Pero conocer el problema no es lo mismo que resolverlo. Y el tiempo no juega a favor. 

Cada mes que pasa, OpenAI, Google y Meta consolidan posiciones en un terreno donde Apple todavía no ha plantado cara de verdad. 

Y como digo, el tiempo no es infinito. 

Si Ternus encuentra esa tercera respuesta, Apple seguirá siendo Apple. Sino, el tiempo y el público dirán qué pasa con la compañía de uno de los grandes genios de nuestro tiempo.

Hasta entonces, un abrazote y buena inversión

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