Para las gestoras, los ETFs se han convertido en el activo de moda de los últimos años. La inversión en este tipo de activos ha tenido, en algunos caso, unos crecimientos de casi el triple respecto al año anterior. Para la banca, una gran amenaza si se produjese una reforma en la fiscalidad de este tipo de activo, el cual no deja de tener un gran potencial de crecimiento en el mercado.

Los fondos cotizados, o como se le denomina, los ETFs se han convertido en el activo preferido por las gestoras a la hora de invertir. Pese a su discriminación fiscal respecto a los fondos de inversión tradicionales, los ETFs están penetrando cada vez más en el mercado, aunque el mercado institucional sigue teniendo el 90% de los tradicionales.

El mercado de los ETFs está experimentando un gran potencial, un éxito contrastado como podemos observar en los datos que publica VDOS Stochastics, donde podemos observar como a cierre del pasado año, las principales gestoras de inversión españolas poseían una inversión en ETFs por valor de casi 13.000 millones de euros, una cifra bastante abultada que representa el 6% del patrimonio de estas.

Observando estos datos podemos identificar el gran incremento que se ha producido en la compra de ETFs por las grandes gestoras. Una inversión que dista mucho de la que presentaba el cierre de ejercicio del año 2016, donde la cifra era un 20% menor. Con un crecimiento del 20% en un año, los fondos cotizados, pese a su discriminación fiscal como comentábamos al principio, se han convertido en el activo de moda para las gestoras.

Obviamente, cuando hablamos de este incremento es por el hecho de que se ha producido por la gran apuesta que están haciendo las grandes gestoras, las cuales, en algunos casos, han llegado a duplicar su inversión en este tipo de activo. Firmas como Sabadell o Bankinter ya ha destinado grandes cuantías económicas a los fondos cotizados, triplicando así su inversión respecto al año 2016, un incremento espectacular que refleja el atractivo de estos debido a una serie de costes muy pequeños, en relación al de otro tipo de productos.

Grandes firmas bancarias como Sabadell o Bankinter han triplicado su inversión en fondos cotizados (ETFs) respecto al año pasado, un máximo histórico para este tipo de activo.

También cabe destacar el papel de entidades como CaixaBank y BBVA, las cuales ya han destinado más del 10% de todo su patrimonio destinado a fondos en estos fondos cotizados. Una cifra que, destacando el abultado tamaño de estas compañías y la importancia de ellas, resalta, de nuevo, el gran potencial de estos ETFs.

Como con todo activo de moda, el mercado ya está viendo las maneras de cómo resaltar más el atractivo de este activo. A día de hoy, la única objeción que tiene este tipo de activos es la discriminación fiscal que sufre, respecto a los fondos tradicionales.

Pese a esta discriminación, hemos podido observar como el mercado ha despertado un gran interés por este tipo de activo, por lo que si esta fiscalidad se disminuyese, llegando a equipararse con la de los fondos cotidianos, grandes gestoras y bancos de inversión afirman que reestructurarían toda su estrategia de inversión, readaptando gran parte de este patrimonio que se encuentra en otro tipo de activos a los ETFs.

Como podemos observar, los ETFs podrían cambiar por completo, tanto la gestión de las gestoras como de los inversores, provocando un “boom” en estos activos que lo situarían como activo principal respecto a otro tipo de fondos. Como veremos a continuación, una situación que para la banca no resulta del todo favorable.

Repercusiones negativas para la banca

 

Con el gran auge que está experimentando el mercado de ETFs a nivel mundial, la banca ya está con todo el foco de atención puesto en cómo actuará el Ministerio de Hacienda en materia de regulaciones y fiscalidad. Para la banca, las actuaciones por parte de Agencia Tributaria pueden suponer un gran hándicap para su modelo de negocio actual.

En materia de fiscalidad, el Ministerio de Hacienda juega un papel fundamental en el negocio de la banca, el cual posee gran dependencia de la venta de fondos indexados con elevadas comisiones por la gestión. Ante una situación donde estos ETFs alcanzasen la igualdad en materia fiscal con los fondos indexados, sus inferiores costes de gestión supondrían un grave problema para la banca, ya que el inversor optaría por ETFs, en lugar de los fondos indexados que comercializa la banca.

Para la banca, esta nueva regulación en la fiscalidad de los ETFs podría suponer una retrocesión que podría estar en torno a los 2.500 millones de euros, por lo que la industria ha empezado a reunirse con tributos para negociar estas regulaciones, con el fin de que no afecte a su modelo de negocio.

Pese a esto, las gestoras ya hablan de cómo readaptar su modelo de negocio y la facturación de las mismas ante este nuevo contexto fiscal para los ETFs, que aunque desde la gran industria banca se le siga poniendo trabas para que no se produzca la reforma fiscal, están ganando un gran potencial en el mercado. Un factor crucial para que se avance en las nuevas reformas.

El Mifid II: el gran aliado de los ETFs

 

Como hemos estado viendo, los ETFs tienen toda la intención de quedarse en el mercado, por lo que la banca ya asume que estos activos, mucho más atractivos que sus fondos indexados para el inversor, son una gran amenaza para su modelo negocio y su facturación.

Con la entrada en vigor del Mifid II, la nueva regulación europea en materia de instrumentos financieros, se espera que produzca un alto impacto en la decisión del inversor por optar por los ETFs en lugar de los fondos indexados. Un nuevo catalizador que jugará un papel principal en este cambio de paradigma.

Con la entrada en vigor de la nueva regulación, la obligación de esta nueva medida en materia de transparencia, donde las entidades financieras deben mostrar todas las comisiones desglosadas para que el cliente sepa cuanto va a pagar por su fondo de inversión puede provocar en el cliente un cambio de opinión.

Con esta nueva transparencia, el inversor podrá percibir las grandes ventajas que posee un ETF frente a un fondo indexado. Justo el hecho al que mas teme la banca, que vería como se despertaría un elevadísimo interés por la contratación de fondos cotizados en lugar de indexados. Un hecho que, como hemos comentado anteriormente, acabaría con parte del modelo de negocio de la banca.

Junto con el paquete de medidas que incluye la nueva regulación Mifid II en materia de instrumentos financieros, también se incluye la prohibición del cobro de retrocesiones, una comisión que las gestoras endosan a sus distribuidores por la labor de comercialización y que representa casi el 65% del total que perciben por la gestión. Una cifra que, según la CNMV, indica el gran peso de estas en el negocio bancario.

FONDITEL, la gestora de Telefónica que ama los ETFs

 

Según los datos que presenta la gestora del grupo Telefónica, Fonditel, a cierre del pasado ejercicio poseía en fondos cotizados (ETFs) cerca del 24% de sus activos. Unas cifras que en datos monetarios representan 74 de 302 millones del capital total de gestión.

Para Fonditel, el activo favorito en el que invertir desde hace un año es el ETF, el cual no ha dejado de tener un mayor peso en su activo total. Respecto al ejercicio pasado, la gestora ha aumentado su inversión en este tipo de activos en un 77%, lo que indica el elevadísimo incremento que ha tenido el ETF en esta gestora.

Una gran apuesta por parte de Fonditel que ya afirma que si la situación se revertía, podía ocasionar grandes pérdidas por su elevada exposición en el mercado, pero que hasta el día de hoy, ha representado la mejor relación rentabilidad/riesgo de la historia de la gestora.

La gestora posee 1 de cada 4 euros del total del capital gestionado en fondos cotizados (ETFs).

Para Fonditel, el ETF juegan un papel fundamental en su gestión, incrementando su peso interanualmente. Según los datos, uno de cada cuatro euros de la gestora está invertido en ETFs, una apuesta de riesgo, pero que observando el mercado, puede ser, a futuro, un gran modelo de éxito.