Las tarjetas revolving son instrumentos de pago aplazado ofrecidos por los bancos a sus clientes. Permiten el cobro mediante una cuota fija -como si se tratara de un préstamo- pero con tipos de interés que sobrepasan ampliamente los establecidos por un crédito tradicional.

Las tarjetas revolving son herramientas financieras que suelen emplearse cuando los recursos son ya mínimos y es precisamente ahí donde radica su peligro ya que, generalmente, se usan cuando no se puede hacer frente a una compra o a un gasto concreto como, por ejemplo, un viaje inesperado. No obstante, ese dinero que en la compra se aplaza durante varios meses, se tendrá que devolver con un tipo de interés a veces abusivo -hasta cuatro veces más que un préstamo personal- y que puede llegar a rondar entre el 15% y el 30% anual, dependiendo de la entidad emisora -quien puede llegar a ofrecer un crédito de hasta 30.000 euros-.

Por el contrario, estos préstamos al consumo tienen el atractivo de su flexibilidad en los pagos, pues es el propio usuario el que establece qué cantidad quiere pagar fija al mes. Incluso suelen ofrecer descuentos por las diferentes compras que se realicen con ellos y estar exentos de cuota anual; sin embargo, hay que tener en cuenta que su autorización conlleva un cierto trámite burocrático pues -como crédito que es- las financieras pedirán una mínima solvencia económica mediante la presentación de nóminas.

Recomendaciones sobre las tarjetas revolving

La organización Adicae ha publicado un decálogo ante este tipo de financiación:

  • Lea bien todas las condiciones antes de firmar el contrato de crédito revolving, pues su firma supone la plena aceptación.
  • Los contratos de tarjetas de compra suelen tener una modalidad de aplazamiento de pago por un tiempo corto, y otra de pago a crédito más largo: exija que le aclaren bien las diferencias de costes entre una y otra modalidad.
  • Siempre que realice el pago de un interés, exija que le faciliten el tipo de interés mensual y el TAE, que es anual, esto es, el interés incluyendo comisiones y gastos. Es el parámetro para la comparación con otras entidades.
  • Casi todas las entidades mandan un extracto con todas las operaciones realizadas con la tarjeta de compra durante el mes anterior. Es recomendable guardar los tickets de cargo para evitar sorpresas a fin de mes.
  • Si se modifican los tipos de interés, las comisiones o las cláusulas de la tarjeta revolving deberá exigir la información sobre estos cambios por parte de la financiera.
  • No olvide comunicar a la entidad cualquier cambio o modificación en su dirección o teléfono para que las comunicaciones lleguen puntualmente.
  • Si pierde o le sustraen la tarjeta de crédito, notifíquelo cuanto antes a su entidad. Casi ninguna se hace cargo del uso fraudulento por terceros hasta la notificación.
  • En época de rebajas, infórmese de si puede utilizar la tarjeta de compra y si las condiciones de uso son las mismas que durante el resto del año.
  • En caso de cualquier problema, en el contrato se suele poner como ámbito judicial el de Madrid. Sepa que como consumidor siempre puede reclamar donde usted vive.
  • Puede anular el contrato en el momento en el que usted desee.