Un servicio de Banca privada consiste en una gestión altamente profesionalizada y global del patrimonio (activos financieros, activos alternativos, activos reales, etc) de un cliente. Se trata de satisfacer las necesidades de inversióm, planificación patrimonial, financiera y fiscal de personas o grupos familiares con un elevado patrimonio.

Para ello, se tienen en cuenta numerosas variables, para lo cual, es imprescindible hacer una buena perfilación del cliente:

  • Perfil de riesgo.
  • Objetivos de rentabilidad.
  • Necesidades de liquidez.
  • Horizonte temporal.
  • Situación fiscal.

Para que un servicio de banca privada sea como tal, tiene que producirse una relación banco-cliente que destaque por ofrecer un servicio personalizado. Es necesario hacer la distinción entre banca de clientes y banca de producto:

  • Banca de clientes: se centra en rentabilizar la relación con el cliente, viéndola como un todo y no como una suma de productos y servicios.
  • Banca de producto: la colocación de productos no es en función del cliente, si no de las campañas comerciales, no teniendo en cuenta el servicio personalizado.

Hay varias maneras de estructurar un servicio de Banca Privada: estilo estadounidense (hacen banca privada desde la banca de inversión), más focalizada en el cliente corporativo proveniente de banca mayorista, y el estilo Suizo-Español: Banca Privada más patrimonialista, volcada en aquél cliente de elevado patrimonio que busca sobre todo calidad de vida y control sobre su patrimonio, el cual desea mantener alejado de impuestos, inflación, costes de inversión, e invierte en productos conservadores.

Principales características

Satisface las necesidades globales del patrimonio del cliente a través de:

  • Planificación patrimonial, financiera y fiscal.
  • Orientación intergeneracional.
  • Gestión individualizada.
  • La mejor y más completa gama de productos y servicios.
  • Basada en una fuerte relación interpersonal con el cliente.

Principales servicios

La gama de servicios en banca privada es muy variada:

  • Servicios de family office.
  • Inversión en activos inmobiliarios.
  • Disponibilidad de una amplia gama de fondos de inversión.
  • SICAV y productos estructurados.
  • Gestión de patrimonio mobiliarios y no mobiliario.
  • Optimización fiscal del patrimonio.
  • Planificación intergeneracional.

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