Se consideran bienes nacionales a aquellos producidos y adscritos en propiedad a una comunidad de habitantes del territorio nacional de forma colectiva.

Los bienes nacionales suelen corresponderse con los bienes de titularidad pública, adscritos a la administración de un país como forma de gestionarlos y explotarlos. Sin embargo, pueden existir bienes de naturaleza privada que obtengan una especial protección por parte de los poderes públicos como símbolo de una colectividad, estando restringido su libre movilidad y transacción, por ejemplo un edificio histórico o de alto valor cultural que pertenezcan a particulares.

La administración gestiona, regula y controla los bienes de dominio público por mandato colectivo a través de la confianza de los ciudadanos, una vez que los legisladores y gestores públicos acceden a la administración. Cualquier bien o activo de titularidad pública es un bien nacional, desde edificios públicos y monumentos de todo tipo hasta servicios como bomberos, policía o sanidad, pasando por bienes de patrimonio inmaterial, como tradiciones, festividades o elementos culturales de especial protección.

Características de los bienes nacionales

  • Deben ser destinados a uso público: deben ser de disfrute general y no restrictivo a los ciudadanos, de acuerdo a cómo lo marque la ley.
  • Pueden ser privativos del estado, de tal forma que aunque la propiedad sea colectiva entre la ciudadanía no sean destinados al uso común directamente, sino a través de cauces indirectos.
  • Son inembargables: como bien público, no se pueden expropiar al estado.
  • Son imprescriptibles: no cabe derecho de prescripción temporal alguno.
  • Pueden cederse a intereses particulares en la forma en la que la ley lo permita.
  • Pueden ser productivos o no: en aquellos casos en los que el estado controle medios de producción, tanto éstos como el producto resultante son de carácter público y titularidad nacional. También pueden ser improductivos, ya sean de carácter cultural o disfruta social.