El control de crédito o credit managament son las operaciones de seguimiento de cobros y pagos pendientes de aplicar en el ámbito de una organización.

El control de los créditos en las compañías resulta fundamental para llevar un control efectivo y eficiente de las labores de previsión de tesorería, ya que a partir de la previsión de ingresos se pueden establecer asimismo la previsión de pagos posterior y también se predice las necesidades de financiación exterior necesarias, así como los excedentes que pueden ser destinados a inversiones financieras temporales para obtener una rentabilidad a cambio.

Dimensión interna y externa

Desde el punto de vista interno, las tareas de control de crédito son a veces parejas a la gestión de cobros, de tal forma que la gestión y control de los créditos de una empresa son entendidos como el seguimiento, reclamación y gestión de los cobros procedentes de clientes y demás agentes pendientes de ingresar en la compañía, de tal forma que se lleve unos controles efectivos sobre créditos vencidos y pendientes de vencer en fecha y forma y no incurran en deuda una vez que pasen su vencimiento.

Por otra parte, también es importante controlar los créditos con el exterior, es decir, los créditos y préstamos que pueda tener una compañía. Desde este punto de vista, se gestiona y se elabora un planning con todos los pagos pendientes y vencimientos de la financiación exterior de la empresa así como la posibilidad de impago una vez alcanzado el vencimiento. En este caso, el control de crédito radica en gestionar la información y trasmitirla al resto de departamentos (tesorería, controlling, contabilidad…) para realizar las acciones oportunas de todo el control y pagos.

Los controles de crédito se efectúan desde diferentes dimensiones, desde plannings anuales y objetivos hasta diarios y semanales, todo depende de los riesgos y dificultades en la obtención de pagos y cobros, así como de la asiduidad de recurrencia a éstos y la ponderación de los créditos sobre el total de la compañía.