Se habla de Empresa recuperada cuando una sociedad pasa a ser controlada y dirigida por los trabajadores como modo de evitar la pérdida de sus empleo ante la amenaza de la desaparición de la empresa por malos resultados económicos u otros factores diversos.

Este fenómeno suele denominarse también como “fábrica recuperada” debido especialmente al origen industrial de este fenómeno. Algunos ejemplos del nacimiento de las empresas recuperadas pueden situarse en la Italia de principios de siglo XX o en varios países de Sudamérica en los que esta práctica se convirtió en habitual a lo largo del siglo en parte gracias a sus problemas políticos y económicos.

Como se ha indicado, es frecuente que se dé el caso de recuperación de empresas en situaciones de riesgo económico como es el caso de quiebras, abandonos por parte de los dueños o recesiones económicas. Ante estos casos, a menudo los trabajadores se hacen con la dirección de la empresa para evitar su cierre definitivo y la pérdida de sus puestos de trabajo. De este modo se produce una autogestión con nuevas Estructuras empresariales colectivas, generalmente más democráticas e igualitarias, como es el caso de cooperativas.

Existen diferentes entornos en los cuales se recuperan empresas, debido a que no siempre este proceso se desarrolla en un clima de concordia y diálogo y tienen lugar diferentes medidas de presión por parte de los trabajadores. Estaríamos por lo tanto hablando de huelgas, encierros y todo tipo de movilizaciones obreras.

También suelen incluirse dentro del concepto de empresa recuperada a aquellas sociedades en las que el Estado interviene por causas como crisis económicas o expropiaciones. En muchas ocasiones suelen cederse estas compañías a grupos de trabajadores para que se encarguen de la gestión y dirección, asumiendo estas funciones por sí mismos y prescindiendo de los cargos directivos anteriores para continuar con la vida de la empresa y desarrollar su actividad.