El fondo de comercio es un activo intangible indefinido capaz de generar beneficios futuros para una empresa y que corresponden con su valor de la marca (prestigio, reconocimiento, clientes, relaciones con empleados, saber-hacer, etc).

Se dice que una empresa puede valer más que la suma algebraica de todos los elementos que componen su patrimonio. El fondo de comercio recoge este sobre valor.

El valor del fondo de comercio es inherente a una empresa, pero surge y se contabiliza solo tras la adquisición de una empresa. Se calcula como el exceso del precio que se paga por la empresa sobre el valor del patrimonio neto. Por ejemplo, si todos los elementos del patrimonio de una empresa valen 100 millones de euros, pero la empresa es comprada por 110 millones, el fondo de comercio vale 10 millones de euros (110 – 100).

Un claro ejemplo para explicar el fondo de comercio es el caso de Coca-Cola, no gozaría de tanto éxito si no fuera por el alto valor obtenido a través de su reconocimiento de marca, creado a través de décadas de trabajo y de marketing. Aunque el prestigio de marca es un activo intangible que no se puede ver o tocar, sus efectos positivos sobre los beneficios demuestran lo valioso que resulta el fondo de comercio para la empresa.

En contabilidad, el fondo de comercio es un activo no amortizable, se establece un procedimiento obligatorio que consiste en determinar si ha sufrido alguna pérdida de valor. Sin embargo, en algunos países se están cambiando las leyes para que el fondo de comercio sea amortizable.

En España, la nueva ley de auditoria en marcha desde Junio de 2015, establece que el fondo de comercio, contablemente, será amortizable durante un periodo de diez años, salvo que se pruebe lo contrario. En ese caso podría no amortizarse y continuar con el cálculo del deterioro. Fiscalmente, será amortizable como máximo la veinteava parte (un 5 %).