Las participaciones preferentes son un híbrido entre el bono y la acción, pero en realidad no son ni una cosa ni la otra. Corresponden a un tipo de deuda, denominada deuda subordinada.

Las obligaciones subordinadas son deuda de peor calidad que otros tipos de deuda, porque el cobro de los intereses está condicionado a la existencia de un determinado nivel de beneficios por parte del emisor. En tal caso, se puede dar el caso que el inversor no reciba nada a vencimiento si el emisor no evoluciona favorablemente.

Por un lado, las participaciones preferentes toman de los bonos las características de no tener poder de decisión (como sí ocurre con las acciones) y ser instrumentos de renta fija. Las participaciones preferentes son títulos de deuda que nos dan un alto interés (generalmente mayor que el de un depósito), pero al contrario que los bonos, los intereses se entregan solo si la compañía gana dinero. Si no hubiera beneficios podemos no recibir intereses (parecido a las acciones y sus dividendos). Otra gran diferencia con los bonos se encuentra en el plazo de la operación. En estos se acuerda un periodo durante el que está vigente el contrato, mientras que las preferentes tienen un carácter perpetuo. Son para toda la vida, rasgo similar con las acciones de las que eres titular mientras no las vendas.

Uno de los inconvenientes de las participaciones preferentes es la dificultad para venderlas, deshacerse de ellas es muy complicado (son muy poco líquidas), ya sea a través de canjearlas por otros productos financieros (obligaciones subordinadas) o recurriendo al mercado secundario AIAF, mercado español de renta fija privada integrado en Bolsas y Mercados Españoles (BME) donde no todas se negocian.

Ahora falta atender al adjetivo que acompaña a este instrumento, preferentes. En caso de quiebra, el titular de este tipo de participaciones a la hora de cobrar sólo está por delante de los accionistas, es decir, de todos los acreedores no propietarios a los que la empresa debe dinero las participaciones preferentes están en último lugar. En orden de preferencia se encuentran entre las acciones y los bonos corporativos. Para leer más acerca del orden de preferencia consultar tipos de deuda.

Las participaciones preferentes son un producto que solo pueden emitir sociedades cotizadas en bolsa. La ley permite integrarlas en sus fondos propios, considerándolas como capital. Teniendo en cuenta esto y el derecho de cobro que tienen los titulares de las preferentes, queda de manifiesto las enormes ventajas que las preferentes ofrecen al que las emite.