En economía y finanzas el recaudo es el acopio de recursos monetarios y custodia de los mismos hasta satisfacer una obligación.

Recaudar significa juntar o amontonar recursos, generalmente dinero, con el fin de satisfacer las necesidades de terceros o solventar una obligación. En general, el recaudo es la acción activo o pasiva de acaparar recursos para la misma organización o para terceros mediante la intermediación. En el caso de las empresas, la recaudación se refiere a todos los ingresos (no ganancias) en el tiempo estimado, un día, semana, mes, fechas célebres  y se mide por la entrada (ingreso) de dinero sin más, es decir, las ventas realizadas en esos periodos a un precio cierto.

La recaudación suele ser una medida tomada por válida para analizar el estado, tendencias y mejoras o pérdidas en la economía real y el consumo, ya sea de una empresa, un sector o la misma administración pública, ya que una caída en la recaudación es un indicio de una constricción en el consumo e inversión, lo que puede redundar en una crisis económica.

El recaudo en el ámbito fiscal

En general, la contabilidad de las empresas está preparada para poder contabilizar, gestionar y analizar los gastos e ingresos temporales que se acopian o juntan en la empresa pero que son propiedad de terceros para los que irá destinado en el futuro. De esta forma, existen multitud de impuestos de las que las empresas son sujetos pasivos, es decir, sirven de intermediadoras entre los consumidores y la administración pública, de tal forma que son las empresas las encargadas de captar esos recursos, administrarlos temporalmente y entregarlos al estado cuando se proceda. Es el caso de impuestos como el IVA, IRPF y otros impuestos y tasas sobre el consumo, como las tasas turísticas, que pagan los consumidores y las empresas recaudan a cuenta del estado, es decir, son depositarias o recaudadoras de esos recursos temporalmente hasta que liquiden con las administraciones públicas.