Grecia, después de caer en picado en más de un 30% durante los inicios de la crisis, en el periodo comprendido entre 2008 y 2013, el producto interior bruto del país heleno empezó a recuperarse ligeramente en 2014.

Esta recuperación registrada durante los primeros meses del año 2014 ha sido causa del sector privado (consumo) y de las exportaciones (en gran mayoría exportación de servicios, el turismo). El último trimestre de 2014 sucedió lo inesperado en una economía que de no ser así podía tener alguna posibilidad de corregir y mantener la senda del crecimiento. El partido de Syriza (orientación de izquierda radical), subió al poder a principios de Febrero de este mismo año, y fue cuando empezaron los enfrentamientos con sus acreedores internacionales. El efecto contagio en los mercados es instantáneo, vivimos en una sociedad global y tremendamente interconectada. Rápidamente la pérdida de confianza de consumidores y empresas se refleja  negativamente sobre la inversión y la producción.

Grecia, a finales de 2013 empezaba a crear empleo, aun siendo muy elevado el porcentaje de la población que se encontraba sin trabajo, parecía que podía seguir disminuyéndose. La inflación, por su parte, sigue siendo negativa lo que refleja la baja utilización de su capacidad, la caída de los precios del petróleo (que también ha afectado al resto de países de la eurozona) y el aumento de la competencia en sectores minorista, salud y energía.

Con una visión a medio largo plazo, la normalización definitiva de sus relaciones con los acreedores internacionales y la reanudación de los préstamos debería alentar una mayor inversión. Es probable que el consumo se beneficie de los bajos precios en el sector de la energía y mayor capacidad disponible para gastar por parte de los hogares. Por su parte, la depreciación del euro y las ganancias en competitividad deberían sostener las exportaciones.

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Los bancos griegos y la fuga de capitales

Aunque parezca mentira, el BCE (Banco Central Europeo) se ha visto en mayor o menor medida sorprendido por los resultados del sector bancario en los Stress Test realizados en Octubre de 2014, debido a un largo proceso de reparación en cuanto a ratios de capital y saneamiento de sus balances por parte de los cuatro bancos griegos con mayor riesgo sistémico. ¿Como lo hicieron?, incrementando los intereses (ingresos) y reduciendo costes (gastos), no obstante existe un ratio de morosidad elevadísimo en sus carteras de préstamos.

La citada inestabilidad política, provoco enormes retiradas de depósitos entre diciembre 2014 y febrero 2015, reduciéndose considerablemente los pasivos (véase que son los pasivos aquí) de los bancos y aumentando el riesgo por parte del sector debido a su escasa liquidez.

La situación política

Tras continuadas promesas por parte de las autoridades de librarse de la tutela internacional a finales de 2014, las dudas se hacían cada vez más grandes por las débiles negociaciones con la Troika y sobre la extensión del plan de rescate, las autoridades decidieron adelantar las elecciones. El gobierno de coalición, la derecha conservadora y socialistas, tomaron riesgos excesivos y eso se paga caro. Su candidato no pudo ganar la mayoría en el Parlamento, lo que llevó a su disolución y la organización de elecciones legislativas anticipadas (25 de enero de 2015). Los griegos dieron la victoria a Syriza, el partido de la izquierda radical. Fracasó en la obtención de la mayoría absoluta y entonces decidió aliarse con la derecha soberanista con el fin de gobernar. La situación política actualmente es tremendamente frágil. Los partidos de la coalición tienen muy poco en común, a parte de su rechazo a la política de austeridad de Europa.

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