El anonimato de las criptomonedas facilita las transacciones ilegales

Criptomoneda

Hay ocasiones en las que desafortunadamente, el mundo de la delincuencia se vale de las innovaciones económicas para blanquear dinero u ocultar transacciones. Precisamente, cierta clase de criptomonedas, dado el anonimato que permiten, son las predilectas del crimen organizado.

Podríamos definir la criptomoneda como un medio de pago digital que utiliza un sistema de cifrado para proporcionar seguridad a sus usuarios. Se trata de monedas no físicas, digitales, pero que pueden ser utilizadas en transacciones a través de internet. Por otro lado, tampoco existe un Banco Central que se encargue de su control y emisión. Todo comenzó en 2009 con el bitcoin, creado por el japonés Satoshi Nakamoto. Con el paso del tiempo han ido surgiendo nuevas criptomonedas, algunas con tales características que han pasado a ser ampliamente utilizadas por ciertas organizaciones criminales.

Las criptomonedas como instrumento de las organizaciones criminales

De acuerdo con la información proporcionada por la Europol, el crimen organizado se ha valido de las criptomonedas para blanquear unos 4.500 millones de euros. Es más, se estima que el 4% de las ganancias de la delincuencia europea se canalizan a través de criptomonedas como el bitcoin.

¿Por qué los delincuentes recurren a las criptomonedas? Entre otras razones porque a las fuerzas del orden les es más complicado congelar una cartera de criptomonedas que una cuenta bancaria. Al no tratarse de bancos que dependan de una autoridad, a la policía le resulta mucho más complejo estar alerta de las transacciones.

Un claro ejemplo del modo en que la delincuencia emplea las criptomonedas es el caso de un traficante de drogas de Gales. Este delincuente, que carga con una condena de 8 años de prisión, se dedicaba a la venta de fentanilo, operando únicamente con bitcoins. La preocupación se está extendiendo entre las policías europeas, especialmente entre la Policía de Londres, que día a día ve cómo pequeños traficantes de drogas recurren a la criptotecnología para ocultar sus finanzas.

Bien es cierto que existen criptomonedas como Ripple y Nano que destacan entre otros motivos por facilitar pagos rápidos y por sus bajas comisiones. Pero lo que a la delincuencia le interesa no son esa clase de facilidades, sino el anonimato. Entre las criptomonedas que más favorecen el anonimato y que mayores quebraderos de cabeza dan a la Europol cabe mencionar tres: Monero, Zcash y Dash.

A continuación vamos a explicar algunas de las características más importantes de estas tres criptomonedas:

  • Monero: Ofrece anonimato y su rastreo es mucho más complejo que el del bitcoin. También destaca por su facilidad de intercambio con otras unidades. Capitalización de mercado de 3.600 millones de euros.
  • Zcash: Pese a no garantizar una privacidad total, existe una variante que es muy difícil de rastrear. Capitalización de mercado de 1.100 millones de euros.
  • Dash: Derivada de Litecoin, basta decir para su presentación que fue denominada “la moneda oscura”. En Dash, utilizando PrivateSend, existe la posibilidad de ocultar la procedencia de los fondos. Capitalización de mercado de 4.000 millones de euros.

Rastreando a los delincuentes

En vista de la alta privacidad que ofrecen las criptomonedas, la Policía tiene muchos problemas a la hora de relacionar las transacciones con los sospechosos. De ahí que reunir pruebas para demostrar la culpabilidad de un individuo resulte una tarea mucho más ardua y complicada.

No es que las criptomonedas sean un instrumento diseñado específicamente para la delincuencia, pero el alto grado de anonimato que proporcionan permiten a las organizaciones criminales ocultar sus actividades delictivas y sus transacciones.

Ahora bien, en el mundo de la delincuencia cada vez se recurre menos al bitcoin, puesto que otras monedas de menor entidad, como las anteriormente citadas, ofrecen menores comisiones y mayor privacidad. Es más, el bitcoin cada vez cuenta con mayores controles. En este sentido, antes de efectuar una transacción debe facilitarse la identidad, el domicilio y en ciertas ocasiones un selfie. Esta serie de medidas, al menos en lo que al bitcoin se refiere, está facilitando el trabajo a las fuerzas policiales.

Así pues, el bitcoin ya no es terreno abonado para las transacciones de los delincuentes. Quienes piensan que no dejan rastro al utilizar el bitcoin están en un error, pues dejan un rastro que permite a las autoridades localizar la dirección en la que tuvo origen la compra de criptomonedas.

Pese a todo, las organizaciones criminales más poderosas están llevando a cabo grandes esfuerzos en el campo de los las criptomonedas para dificultar el rastreo y localización de sus transacciones.

 

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