Cobertura de un seguro

La cobertura de un seguro es el compromiso asumido por el asegurador de pagar una indemnización al asegurado (o a sus beneficiarios). Ello, con el objetivo de reparar las consecuencias de un siniestro.
Cabe precisar que la cobertura tiene un límite denominado capital asegurado. Este se establece al momento del contrato.

Cobertura o amparo

La cobertura, como sinónimo de amparo, puede entenderse también como todos los riesgos o posibilidades de siniestros que están protegidos por la póliza. Solo cuando sucede uno de ellos, el asegurado está en la capacidad de solicitar una retribución.

Por ejemplo, supongamos que la vivienda de un usuario está asegurada solo contra incendios y terremotos. Entonces, si el bien inmueble se daña por una inundación provocada por lluvias atípicas, la aseguradora no está obligada a realizar ningún desembolso.

Cobertura según tipo de seguro

La naturaleza de la cobertura de un seguro varía según el tipo de póliza:

  • Seguro de vida: La cobertura se activa usualmente en caso de fallecimiento. La aseguradora pagará una suma pactada con anterioridad, estimada en función a las características del contratante: Edad, la existencia de hábitos poco saludables, entre otros.
  • Seguro de salud: La póliza asume una parte de los gastos médicos del asegurado. Ello, a cambio del pago de una cuota que normalmente es mensual. Para determinar los alcances de la cobertura, se toman en cuenta las preexistencias, que son todas las condiciones (como el embarazo) presentes antes de contratar el seguro. Igualmente, se considera la edad y el nivel de salud de la persona protegida.
  • Seguros patrimoniales: La póliza indemniza por los deterioros causados a la propiedad del asegurado frente a diversos siniestros como robos e incendios. La compensación se calcula en base a los perjuicios registrados y no necesariamente se iguala al capital asegurado.

    Vale aclarar que dentro de esta última categoría también entran las pólizas de responsabilidad civil. Dichas coberturas sirven para reparar daños personales o materiales que el asegurado pueda causar a terceros.

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