¿Tienen cabida las emociones en el mundo de la empresa? ¿Podemos controlar sentimientos como el miedo, la rabia, la alegría o la tristeza?, ¿cómo puede ayudarnos el control de las emociones en nuestro desarrollo profesional?. La respuesta está en la inteligencia emocional.

La dirección y gestión de una empresa no solo se limita a la frialdad del análisis de las cuentas de resultados. Las relaciones humanas y las emociones de quienes forman parte de la empresa también entran en juego en el día a día de toda organización empresarial.

Es aquí donde entra en liza un concepto muy importante: la inteligencia emocional. Así pues, la inteligencia emocional es la capacidad que tienen los individuos para gestionar sus emociones, así como para identificar y comprender las emociones de los demás. Este término ha ganado una gran popularidad gracias a la obra “Inteligencia emocional”, del psicólogo estadounidense Daniel Goleman.

Pues bien, las empresas están integradas por personas que interactúan y que tienen sentimientos y emociones. Por ello, desde el mundo empresarial, cada vez se requieren personas dotadas de inteligencia emocional, es decir, profesionales capaces de gobernar sus emociones y de comprender las de los demás.

La experiencia y los diversos estudios realizados a lo largo de los últimos años demuestran que aquellas empresas cuyos directivos poseen formación sobre inteligencia emocional, han logrado mejoras en la productividad de sus compañías. Esto no solo afecta a la alta dirección de la empresa, pues no solo se buscan empleados con una buena cualificación técnica, sino que también deben ser asertivos y disponer de capacidad de resolución.

Directivos con inteligencia emocional

El papel de los directivos va a ser clave a la hora de estimular las cualidades sociales y emocionales de sus trabajadores. Lograr la empatía entre los distintos miembros de la organización será clave, pues se conseguirá una comunicación fluida que permitirá un desempeño no solo más eficiente, sino también más eficaz.

Quienes apuestan por la inteligencia emocional en el seno de la empresa apuestan por un nuevo tipo de directivo. Se trata de personas que conozcan y gestionen sus emociones diarias, con capacidad de autocontrol, que reconozcan y comprendan las emociones ajenas, es decir, que tengan capacidad de empatía. El directivo también deberá ser un motivador, alguien con capacidad para transmitir su entusiasmo y para sobrellevar situaciones difíciles en la empresa. Este perfil de nuevo directivo conlleva otros dos rasgos muy importantes: la capacidad de diálogo y la confianza en la consecución de unos objetivos realistas.

¿Cómo apostar por la inteligencia emocional en la empresa?

En los tiempos actuales, el entorno en las empresas cada vez es más convulso, existe una gran presión por alcanzar los objetivos y se dan numerosas rivalidades. Para poner fin a esta clase de tensiones, fomentar el trabajo en equipo y remar todos en la misma dirección, es conveniente fomentar la inteligencia emocional. De este modo mejora la comunicación, las relaciones son más fluidas, hay un buen clima de trabajo, mejora la relación con los clientes y la plantilla está fuertemente motivada, y como anteriormente decíamos, mejora la productividad.

Una buena forma de estimular la inteligencia emocional será tratar de lograr un encaje entre los objetivos financieros de la empresa y los objetivos humanos. Tampoco hay que olvidar que se debe fomentar la comunicación en la empresa, así como la confianza entre los distintos integrantes de la organización.

Y cómo no la inteligencia emocional también deberá tenerse en cuenta para la entrada de nuevos trabajadores en la empresa. Ante una posible contratación de nuevos trabajadores deberán tenerse en cuenta la capacidad de escucha, la empatía, saber trabajar en equipo, la honestidad y la capacidad de persuasión. Todo ello sin dejar de lado cualidades como la creatividad, el sentido del humor o el nivel de sociabilidad. En conclusión, se buscarán personas emocionalmente inteligentes, para que finalmente, sus cualidades redunden en beneficio de la empresa.