Es un hecho que los teléfonos móviles de fabricación china están ganando cuota de mercado en el mundo. Cada vez es más habitual ver a los consumidores comprando teléfonos de marcas como Honor o Xiaomi. Todo se debe a una política comercial que ha gozado de gran aceptación en China y que, ahora, se expande por Europa.

Si echamos un vistazo a las cifras nos quedaremos estupefactos ante el espectacular incremento de las ventas de una marca como Honor. La compañía china ha visto aumentar sus ventas en un 500% en España y un 150% más allá de las fronteras de la propia China. Sin duda, esto supone un paso de gigante para Huawei, que pugna por convertirse en una de las tres grandes marcas de móviles a nivel mundial.

Precio, merchandising y calidad

Pero, tras este éxito, hay una más que acertada estrategia comercial. Y es que, los consumidores, se están mostrando muy receptivos a los precios de los móviles de fabricación china. La posibilidad de adquirir teléfonos móviles a precios inferiores a 300 euros está siendo muy bien recibida entre los consumidores. Más allá de la política de precios, un segundo aspecto clave es la importante presencia de teléfonos móviles chinos en los puntos comerciales. En otras palabras, las tiendas dedican buena parte de su espacio a los dispositivos móviles de fabricación china.

En tercer lugar, cabe destacar que el incremento de las ventas no solo se debe al precio y al espacio que ocupan en los puntos de venta. Un factor determinante en la venta de productos tecnológicos es la calidad. Pues bien, a la vista de los resultados de ventas, los consumidores parecen estar mostrándose más que satisfechos, confiando en la calidad de móviles de marcas como Xiaomi o Huawei.

Las dos marcas anteriormente mencionadas no son las únicas. En los oídos de los consumidores ya resuenan otras marcas chinas como: Oppo, Meizu, Vivo y LeEco.

Pero, frente a la arrolladora irrupción de las marcas chinas, ¿qué está ocurriendo con las marcas más renombradas? ¿Por qué pierden terreno las marcas tradicionales? La respuesta es que empresas como la nipona Sony están retrocediendo ante el avance de los fabricantes chinos. Los consumidores, ajustando sus preferencias entre calidad y precio, se decantan por unos teléfonos móviles chinos que pueden adquirir a precios más competitivos.

Puntos fuertes y débiles

Los fabricantes chinos se han ganado la confianza de los consumidores de los países más desarrollados, todo ello gracias a que han ofrecido una tecnología potente y de calidad. Sus procesadores, pese a no situarse entre los de vanguardia, ofrecen una potencia más que satisfactoria para los usuarios. La calidad de las pantallas también resulta  buena pese a no situarse entre las mejores y los consumidores valoran muy positivamente que cuenten una garantía de 2 años en los establecimientos de venta online. En otras palabras, los móviles chinos están conquistando la gama media de la telefonía móvil.

No obstante, no es oro todo lo que reluce. Como decíamos, estos teléfonos móviles tienen una calidad más que aceptable, pero no es la mejor. Entre sus carencias o puntos débiles podemos destacar el progresivo deterioro que sufren sus baterías, ciertos problemas a la hora de personalizar el sistema operativo Android o que en ocasiones, los teléfonos pertenecen a marcas que resultan totalmente desconocidas para los usuarios.