Las finanzas del comportamiento o finanzas conductuales son un campo de las finanzas que analiza las finanzas desde un punto de vista psicológico. Describe cómo se comportan las personas y como toman las decisiones. Nace de la unión de la psicología, la economía tradicional y la neuroeconomía.

Las finanzas del comportamiento admiten que en la toma de decisiones hay sesgos emocionales y cognitivos. Entre ellos, reconoce que la toma de decisiones puede verse alterada según la forma en que se presenta la información y según las características de los participantes del mercado. Además, según la teoría prospectiva, las personas valoran de diferente manera las pérdidas y las ganancias (ver el ejemplo de abajo).

Esta nueva disciplina llena un gran vacío que había en el mundo de las finanzas. La hipótesis de las finanzas tradicionales sobre la eficiencia de los mercados lleva mucho tiempo siendo criticada porque explica la toma de decisiones basadas en la perfecta racionalidad de los inversores. Las finanzas conductuales añaden una gran mejora  al estudio de la toma de decisiones.

Las finanzas del comportamiento se dividen en dos categorías:

– Micro finanzas del comportamiento: Explican el proceso de toma de decisiones de los individuos.

Macro finanzas del comportamiento: Describen cómo y por qué los mercados se desvían de lo que las finanzas tradicionales llaman mercados eficientes.

Ejemplo de finanzas del comporamiento

Un ejemplo que se suele utilizar para explicar la irracionalidad financiera de los individuos es la elección entre dos juegos que tienen el mismo resultado esperado a largo plazo. A pesar de tener el mismo resultado esperado, las personas tendemos a escoger más certidumbre para las ganancias pero incertidumbre y riesgo para las pérdidas. Esto es porque las personas valoran de diferente manera las pérdidas y las ganancias. Por ello, basarán sus decisiones en las ganancias percibidas y no en las pérdidas percibidas.

Imagina que podemos elegir entre dos juegos. Ambos consisten en tirar una moneda al aire:

  1. En el primer juego, si sale cara ganamos 100€, mientras que si sale cruz no ganamos nada. (Ganancia neta = 50 €)
  2. En el segundo juego, tanto si sale cruz como si sale cara ganamos 50€. (Ganancia neta = 50 €)

A pesar de que la ganancia neta a largo plazo es la misma (50 euros), la gente escoge certidumbre, porque ve más favorable una simple ganancia de 50 euros certera (el juego 2) que una posible ganancia de 100 euros o no ganar nada. Escoger la primera opción es consistente con las finanzas tradicionales.

Pero en el caso de las pérdidas la situación se vuelve al revés. Debido al miedo de la gente a las pérdidas actúan de manera emocional y no racional. Si el juego fuera al revés que antes y las elecciones fueran una pérdida neta la decisión cambiaría. Supongamos que:

  1. Con el primer juego perdemos 100 euros si sale cara pero si sale cruz no perdemos nada. (Pérdida neta = 50 €)
  2. El segundo juego es igual que antes pero al revés, tanto si sale cruz como si sale cara perdemos 50€. (Pérdida neta = 50 €)

En este caso, ante la posibilidad de no perder nada la gente escoge la incertidumbre (juego 1), esperando que salga cruz y se queden como estaban, pese a que pueden perder más.

En inglés: Behavioral finance