El término de infravalorado se refiere al estado en que se encuentra un activo a la hora de estudiar su valoración o cotización y observar que éste se encuentra por debajo de lo que podría considerarse como su valor real o justo.

Al igual que sucede cuando un activo está sobrevalorado, un elemento infravalorado puede ser un activo financiero, las acciones de una compañía, bienes tangibles e incluso divisas.

Como hemos comentado, el precio del activo en cuestión se encuentra infravalorado cuando es inferior al que se le atribuye, en muchas ocasiones una buena forma de medirlo es con sus competidores. Mientras que la sobrevaloración se produce normalmente en momentos positivos, de bonanza económica e incluso de euforia, la infravaloración suele atribuirse a otro tipo de periodos más dados a la negatividad como es el caso de las crisis o depresiones económicas.

Una acción puede experimentar una infravaloración cuando las ganancias no son las esperadas y la empresa no obtiene beneficios, ya que habitualmente el precio de la acción está marcado por factores como las ganancias de la compañía, sus beneficios históricos u otros factores sociales y emocionales diversos.

Cuando algo está infravalorado puede ser objeto de atención o de oportunidad, dado su bajo precio teniendo en cuenta su naturaleza y el valor real que se le otorga. De ahí el hecho de que múltiples oportunidades de inversión puedan aparecer en momentos de infravaloración. En ese sentido, por costumbre las estrategias de inversión recomiendan comprar bienes o acciones en este tipo de momentos aprovechando la situación y esperar futuras revalorizaciones y, por consiguiente, un beneficio.

La lógica de esta estrategia es que, si algo vale poco, es probable que su precio aumente en el futuro. Es decir, tiene potencial de subida y puede ser una oportunidad de mercado.

Pero no todo es positivo cuando un activo está infravalorado, ya que pese a poder llegar a ser atractivo por su bajo precio, este también puede ser un indicador negativo sobre el estado o las características del mismo y no dar las ganancias esperadas. En el caso de las acciones de empresas, si estas se encuentran por debajo de su valor esto puede complicar la existencia y el funcionamiento de la compañía.