El Pay-Out ratio es el porcentaje que una empresa destina de los beneficios al reparto de dividendos. Es decir, es la parte del beneficio que se reparte en dividendos.

Visto de otra forma, es el dividendo por acción que una empresa paga a sus accionistas dividido entre el beneficio por acción de la empresa en porcentaje.

Su fórmula de cálculo, por tanto, se relaciona con el pago de dividendos de la empresa de esta forma:

Dividendo = Beneficio neto * Payout

De dónde el Ratio PayOut es:

Payout= Dividendo / Beneficio neto

Payout= Dividendo por acción / Beneficio neto por acción

 

Efectos de un Pay-Out ratio alto

Un Pay-Out alto genera un efecto de atracción entre los inversores ya que la política de reparto de dividendos será mayor en rentabilidad o frecuencia. De esta forma, permite un desarrollo más rápido de la empresa debido a que capta una mayor financiación para realizar proyectos de inversión o amortizar su deuda y mejorar su estructura de flujos de caja y nuevos negocios.

Dependerá únicamente y exclusivamente la buena gestión de la empresa si un Pay-Out positivo trae consigo beneficios.

Por otro lado, este efecto, genera liquidez en los inversores (desde el punto de vista que la empresa les remunera y cobran el dividendo), y esto permite que tomen decisiones de inversión fuera de la empresa y, por tanto, no se reviertan en ésta de nuevo.

Un sector con un pay-out alto es el eléctrico y el bancario.

Efectos de un Pay-Out ratio bajo

Un Pay-Out bajo no tiene por qué ser malo en absoluto, lo que nos muestra es que la empresa puede reinvertir estos dividendos con la finalidad de capitalizarla y generar mayor solvencia económica. A su vez, permitirá un desarrollo lento y sostenido en el tiempo y quizás, una alta valoración en su cotización en el largo plazo.

Un sector con un bajo pay-out es el de la construcción.

La situación perfecta de una empresa de cara al inversor es que pague un dividendo alto y siga autofinanciándose.

Ejemplo de cálculo de Pay-Out

Una sociedad ha obtenido unos beneficios de 100 millones de euros en un año y destina 60 millones al reparto de dividendos entre sus accionistas, inicialmente, el pay-out de esta compañía será del 60 por ciento.

Pero si en ese mismo ejercicio ha ingresado 40 millones de euros y los beneficios han pasado a ser de 140 millones por la venta de sus participaciones en otra sociedad y destina esta aportación extraordinaria a dividendos, el pay-out de la compañía ascenderá al 71 por ciento (los 60 millones iniciales más los 40 extraordinarios).

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