La política agrícola común (PAC) combina una extensa lista de políticas y acciones con las que los países miembros de la Unión Europea cuentan dentro del ámbito de la agricultura y la ganadería. A través de las medidas que la componen se establece un sistema de subvenciones al sector rural en el continente en vías de mejorar su explotación.

El sentido de su creación nace de la necesidad de hacer frente a diversos problemas del sector. La Unión es la responsable de la administración de la política agraria común hacia cada estado miembro.

En Europa existe una notable importancia del sector agrícola en el conjunto de su producción, por lo que está directamente relacionado con el bienestar de sus habitantes. Es por ello que las instituciones públicas deben cuidar de este tejido productivo mediate su regulación y apoyo, especialmente en el marco económico actual.

Los fondos de la PAC también son destinados ocasionalmente para paliar los efectos imprevistos que pueden surgir tras desastres naturales o la aparición de enfermedades cuyo foco es la alimentación. Surgen de dos instituciones dependientes de la UE: el Fondo Europeo Agrícola de Garantía (FEAGA) y el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER). Es tal esta importancia que el peso del gasto agrícola europeo ronda el 38% sobre el total presupuestario actualmente.

Por ello, dado su importante papel de protección de la población agricultora y rural en Europa esta política común es considerada como un pilar básico del trabajo de la Unión. El inicio de este proyecto común en materia agraria tuvo lugar en el año 1962 con unas metas ya marcadas en la formación de la UE bajo el Tratado de Roma.

Principales objetivos de la PAC

Estos son los objetivos principales que busca la PAC:

  • Llevar a cabo un proceso de mejora en cuanto a la productividad agrícola, facilitando el acceso a alimentos cuyos precios sean asequibles para la población.
  • Asegurar el desarrollo tecnológico y el progreso del sector en vías de conseguir mayores niveles de productividad. Al mismo tiempo la defensa de la competitividad de los productores europeos en un marco de comercio global.
  • Defender los intereses de agricultores en cada rincón de la UE y una estrecha vigilancia y protección de la via rural a nivel continental, dando estabilidad a sus mercados.
  • Seguridad alimentaria, asegurando un nivel de producción de alimentos y un abastecimiento suficiente atendiendo a los cambios de la sociedad y el número de habitantes.
  • Atención a los pormenores del cambio climático y la utilización de recursos naturales.

El modo en el cual la PAC cumple con esta serie de puntos pasa por medidas como la fijación de precios máximos o mínimos, o bien límites en términos de cantidades disponibles para el consumo. Otra es la reducción de excedentes gracias al uso del barbecho o cuotas máximas de producción en ciertos periodos de tiempo.