Un puerto franco en economía es una localización que acoge la entrada y salida de mercancías y personas bajo un control regulatorio menos estricto en comparación con el del país en el que se encuentre.

En la mayoría de los casos, un puerto franco (también denominado habitualmente como puerto libre) cuenta con jurisdicción que facilitan el intercambio y transporte de bienes y servicios desde el punto de vista impositivo, por ejemplo.

Habitualmente se trata de espacios en los que hay cabida para gran número de operaciones económicas, que van desde el almacenaje o la manipulación de bienes a su compra y envío a otras zonas.

La proliferación de este tipo de zonas se desarrolló en la primera mitad del siglo XX, entre la I y II Guerra Mundial, especialmente en puertos de países europeos. El desarrollo comercial a nivel global, la mejora del ámbito de comunicaciones y transportes y el afán por abrirse a la exportación e importación por parte de empresas de todo el globo han ayudado a su multiplicación hasta la fecha.

Características destacables de un puerto franco

  • La regulación establece una serie de ventajas fiscales para determinados productos o intervinientes comerciales, incluso llegando a la exención en algún caso
  • Su creación puede ser una forma de estímulo por parte de un gobierno en particular para atraer a una zona geográfica determinada mayor volumen de comercio y nuevas vías económicas, así como un mayor desarrollo para su población y la creación de puestos de trabajo en la zona
  • Confluyen multitud de empresas y organismos regulatorios, por lo que es necesario que gocen de una gran extensión y posibilidades de traslado y almacenaje de mercancías
  • A menudo cuentan con distintas tasas aduaneras a las existentes en el mismo estado o zona económica
  • Se trata de zonas cerradas y controladas por las autoridades por medio de estrictos controles de acceso

Un ejemplo claro de puerto franco en la realidad es un aeropuerto de carácter internacional o puertos marítimos de gran tamaño. En España por ejemplo goza de especial importancia histórica el puerto de Barcelona como puerto franco o libre desde el pasado siglo y mucho antes de la tendencia globalizadora que ha experimentado el mundo desde entonces.