Los ratios de solvencia miden la solvencia de una empresa, es decir, su habilidad para hacer frente a sus obligaciones financieras en el medio o largo plazo. 

Todos los datos utilizados para calcular los ratios de solvencia provienen del balance de situación. Se consideran cuatro ratios como los ratios de solvencia: el ratio de endeudamiento, el ratio de endeudamiento a largo plazo, el ratio de deuda y el ratio de apalancamiento financiero. Aunque todos ellos miden individualmente la solvencia de una empresa, es importante utilizarlos conjuntamente para realizar un buen análisis, ya que alguno puede estar sesgado por la forma de capitalización de la empresa, es decir, si se financia más con deuda a corto o a largo plazo. He aquí la lista de ratios de solvencia:

Ratios de solvencia

Hay varios factores que es necesario tener en cuenta cuando calculamos los ratios de solvencia, ya que cada uno mide la solvencia desde una perspectiva. Por ejemplo, el ratio de deuda incluye solo la deuda externa, la cual se considera que tiene incluido los intereses. Por otro lado, el ratio de apalancamiento financiero incluye tanto la deuda externa (pasivo) como la deuda interna (patrimonio neto).

A la hora de calcular los ratios de solvencia, es importante realizar comparaciones con empresas del mismo sector y del mismo tamaño, ya que algunos sectores pueden tener tendencia a tener unos ratios más elevados que otros.

Aunque estos ratios son muy útiles y muy utilizados para el análisis empresarial, tienen varias limitaciones:

  • Al comparar entre empresas estamos limitados por las diferentes formas de contabilidad.
  • Diferencia entre sectores
  • La interpretación de los ratios requiere un profundo análisis.
  • Los datos del balance de situación miden la situación de una empresa en un momento determinado.

Otros ratios que miden también la capacidad de la empresa de hacer frente a las obligaciones financieras son los ratios de liquidez, la principal diferencia entre éstos y los ratios de solvencia es que los de solvencia miden la habilidad de la empresa para pagar sus deudas a largo plazo, mientras que los de liquidez expresan la capacidad de las empresas para hacer frente a las obligaciones financieras a corto plazo.