La Responsabilidad social corporativa se define como el compromiso de la empresa a dirigir sus acciones a la contribución del mejoramiento social, económico y ambiental.

Se trata por tanto, de una responsabilidad de las empresas de carácter ético, que ha venido aumentando en los últimos años debido a la conciencia creciente en la sociedad sobre la necesidad de que las empresas presenten especial atención a estas cuestiones sociales y medioambientales y adopten una actitud más ética en sus comportamientos.

En este sentido, es necesario destacar que precisamente debido a este auge de acciones éticas, se han elaborado numerosos textos que incentivan y ayudan a las empresas a la hora de llevar a cabo estos compromisos. Destaca entre ellos el Libro Verde, un documento elaborado por la Comisión Europea que plantea los estándares de la Responsabilidad Social Corporativa.

También están saliendo a la luz, cada vez más, los códigos de buenas prácticas como el código de buen gobierno, documentos que tienen como objetivo fomentar aspectos como la transparencia o la rendición de cuentas. Para ello, instituciones nacionales, regionales o locales establecen recomendaciones que abogan por que se lleven a cabo. Existen también, muchas iniciativas para fomentar las buenas prácticas financieras, surgidas sobre todo después de la crisis, como por ejemplo las promovidas por el CFA Institute.

No obstante, todos estos estándares y modelos de gestión son voluntarios, y por tanto, cada empresa es libre de adoptarlos o no, aunque en algunos casos, como en el código de buen gobierno, en caso de que una empresa no quiera llevar a cabo estos compromisos, ha de justificar su actuación.

¿Cómo se puede medir el compromiso de sostenibilidad de las empresas?

Como ya hemos dicho el hecho de que una empresa lleve a cabo sus acciones basándose en la responsabilidad social corporativa es voluntario y, por tanto, hay empresas más y menos sostenibles que otras, pero: ¿Cómo saber cuáles son las más sostenibles?

El índice Dow Jones Sustainability (DJSI, por sus siglas en inglés) es hoy una referencia mundial en el ámbito de la sostenibilidad y se encarga de analizar el comportamiento de las empresas que cotizan en bolsa desde éste punto de vista.

El índice, que cotiza diariamente y está formado actualmente por 342 compañías, identifica en cada empresa analizada, los criterios requeridos divididos en tres dimensiones: económica, social y relación con el entorno. En ellas se analizan factores como el gobierno corporativo, la gestión de crisis y riesgos, los códigos de conducta, el respeto al medio ambiente, eco-eficiencia, inversiones sostenibles, desarrollo de capital humano, filantropía…

Una vez hecha la evaluación de sostenibilidad a cada empresa, aquellas que cuenten con más acciones sostenibles estarán en la cabeza del ranking.

Pero el DJSI no es el único  índice de sostenibilidad, también hay otros como el FTSE4 Good, un indicador creado por la bolsa de Londres que engloba a las empresas que cumplan con requisitos como trabajar por una sostenibilidad medioambiental o defender los derechos humanos universales.