La sociedad de inversión es aquella institución de inversión colectiva que adquiere personalidad jurídica para la captación de activos con los que generar rendimientos.

La sociedad de inversión toma personalidad jurídica como sociedad anónima con el fin de asumir fondos, activos, dinero, valores con los que gestionar e invertir a su vez generando nuevos rendimientos para los constituyentes de la sociedad.

Estas sociedades suelen estar compuestas por inversores privados e institucionales de cierto nivel que se unen para poner en común activos y recursos con los que generar rendimientos que individualmente no podrían tener acceso y estarán más limitados.

Estas sociedades suelen centrarse en la inversión de sectores muy concretos, como los mercados financieros, inmobiliarios y de deuda, de ahí que existan sociedades que agrupan a inversores cuyo objeto es la inversión en acciones, fondos y derivados; aquellas sociedades destinadas al sector inmobiliario, ya sea para la compra venta de bienes inmuebles o para la explotación de éstos mediante alquileres; o la inversión en instrumentos de deuda, fundamentalmente deuda pública y de deuda corporativa de grandes empresas (empréstitos).

Las sociedades de inversión las componen empresas medianas y especializadas en algún tramo del campo en el que operan, pero que necesitan de otras para alcanzar inversiones mayores.

Dos tipos de sociedad de inversión

Dentro de las sociedades de inversión, existen dos tipos más empleados y conocidos:

  • Sociedades de Inversión en Capital Variable: son entidades anónimas destinadas a la adquisición, tenencia, disfrute, negociación y venta de valores bursátiles y otros bienes mobiliarios. Necesita un capital mínimo de 2,4 millones de euros y un mínimo de 100 socios individuales.
  • SOCIMI: son Sociedades de Inversión en capital inmobiliario. En este caso son sociedades cuyo objeto social es la explotación de bienes inmuebles para obtener rendimientos mediante el arrendamiento, no pudiendo realizar labores de promoción y venta de inmuebles. Por ello no se le permita la compra de terrenos, edificación y demás, pero sí la de restauración para alquiler y la de tenencia de derechos reales sobre inmuebles.