Una sociedad de responsabilidad limitada es un tipo de sociedad mercantil en la que la responsabilidad de cada uno de sus socios está delimitada por el capital que estos hayan aportado a la misma.

El capital de una sociedad limitada se divide en participaciones y no en acciones como en las sociedades anónimas. Al contrario de lo que ocurre con las acciones de los socios en la sociedades anónimas, en una sociedad de responsabilidad limitada (o sociedad limitada) las participaciones en la sociedad son personales y no son títulos que puedan negociarse o comercializarse en determinados mercados. Las Se dice que las aportaciones de los socios en este tipo de sociedad mercantil son sociales, indivisibles y acumulables.

Algo que sí tiene en común la sociedad limitada con la anónima es su modelo de dirección en la que se separa propiedad y control. El socio habitualmente no participa en la dirección a menos que se le haya atribuido este poder por medio de los estatutos o la Junta General. Siguen siendo aquí los administradores nombrados específicamente para esta tarea los que se encargan de dirigir la empresa.

Por lo tanto, vemos que los principales órganos que conforman este tipo de sociedades son la Administración y la Junta General. Es decir, cuentan con una estructura bastante similar a las de las sociedades anónimas.

En ese sentido una característica importante de las sociedades de responsabilidad limitadas es que aquí los socios no responden personalmente de las deudas que pueda afrontar la sociedad. Es decir, ante problema con el funcionamiento de la empresa y el surgimiento de posibles deudas el patrimonio personal de los socios no debe verse comprometido.

El número máximo de socios que tiene capacidad de tener esta modalidad mercantil es 50 personas, por lo que en la economía este tipo de sociedad es bastante abundante y característico de empresas medianas y pequeñas (Pymes).

Por otro lado, en España el capital mínimo para la constitución de la sociedad es de aproximadamente 3.000 euros, mientras que el máximo permitido es 300.000 euros. Dicho capital deberá ser íntegramente suscrito y desembolsado en el momento de la constitución y la inscripción obligatoria en el Registro Mercantil.