La Unión Europea es una asociación económica y política que agrupa a veintiocho estados. Nació como un tipo sui generis de organización internacional, para lograr la integración y la gobernanza en común de los diferentes pueblos y estados de Europa. Nació el 1 de noviembre de 1993, con la entrada de vigor del Tratado de la Unión Europea. No obstante, esta entidad enlaza con las tres Comunidades Europeas preexistentes, sobre las que configuró una nueva estructura política y jurídica. Actualmente, ocupa 4.493.712 km2 y alberga una población de más de 508 millones de personas.

Los inicios de la unidad europea

A lo largo de la historia, por diferentes motivos y con diferentes protagonistas, la unidad política de Europa ha sido un asunto recurrente. Ya desde tiempos antiguos, se trataron de imponer estructuras políticas por encima de las realidades de cada territorio y de cada pueblo. Roma, el Imperio Carolingio o el Sacro Imperio Germánico o el Imperio Napoleónico son algunos ejemplos de ello.

Sin embargo, las raíces actuales de la Unión Europea se encuentran en los años posteriores a la II Guerra Mundial. Este conflicto, que sacudió el viejo continente, significó un nivel de destrucción y muerte antes nunca conocido. Tanto vencedores como vencidos sufrieron grandes pérdidas y hubieron de realizar grandes esfuerzos para reconstruir sus países.

La Declaración de Schuman

El 9 de mayo de 1950 Schuman, político francés de origen germano-luxemburgués y considerado uno de los padres de Europa, hizo un llamamiento que es considerado como el origen de la unidad europea. La conocida como Declaración de Schuman llamó a diversos estados a crear una autoridad común para la gestión de las producciones de acero y de carbón. El motivo era que, ambas producciones, eran necesarias para la fabricación de armamento, por lo que de esta forma se dificultaría que estallase el conflicto entre países que aceptaran esta medida.

Con ello, a pesar de las distintas acogidas que tuvo este mensaje, se superaba la tendencia al nacionalismo que había imperado años antes y, al tiempo, se buscaba mantener una posición fuerte que, Europa, estaba perdiendo con el surgimiento de nuevas potencias: la URSS y Estados Unidos.

Las Comunidades Europeas: tres ámbitos en común para una Europa unida

En respuesta a la Declaración de Schuman, se firmó, en la primavera de 1951, el Tratado de París. Con la firma de este documento se institucionalizaba la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA). De este proceso participaron Alemania, Francia, Italia, Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo.

Posteriormente, en 1952 se creó la Comunidad Europea de Defensa (CED). Pero en este caso, solamente participaron cinco estados. Francia, por la oposición de gaullistas y comunistas, quedó fuera. Por ello, su repercusión fue mínima.

De nuevo, en 1957, se dio un nuevo impulso, con la firma de los Tratados de Roma. Los seis estados comenzaron una mayor colaboración en los ámbitos económico, político y social. El objetivo era crear y consolidad un mercado común, lo que debería facilitar la integración de los países, gracias a la libre circulación de personas, mercancías y capitales. De forma paralela, mediante este documento, también se creó el conocido como Euratom, la Comunidad Europea de la Energía Atómica.

El paso hacia la integración en una única estructura

La unidad europea, hasta 1965, se basaría en una serie de acuerdos sectoriales, según cada una de las Comunidades Europeas creadas. Pero en este año, se logró fusionar, con el Tratado de Bruselas, estas tres entidades, con la creación de la Comisión Europea y el Consejo de la Unión Europea.

En 1986 se firmó el Acta Única Europa, el cual estableció las condiciones jurídicas para la creación de un mercado único, que se hizo realidad el 1 de enero de 1993. Con ello, se abría el mercado interior a la libre circulación de capitales y servicios. Además, las competencias comunitarias se ampliaban a otros ámbitos, como la investigación, el desarrollo tecnológico, el medio ambiente y la política social. También se nombró en este documento, pro primera vez, al Consejo Europeo, que reunía a los jefes de Estado y de gobierno de cada uno de los estados miembros. Además, se impulsaba una política exterior común, conocida como Cooperación Política Europea.

El Tratado de la Unión Europea, más conocido como el Tratado de Maastricht, de 1992, se introdujo una nueva estructura institucional. La Unión Europea se asentaba sobre tres pilares: el pilar comunitario (las tres Comunidades Europeas), la política exterior y de seguridad común y la cooperación policial y judicial en materia penal. El primero, funcionaba mediante el procedimiento comunitario. En cambio, los otros se basaban en el procedimiento intergubernamental. Entre los aspectos más relevantes a los que dio lugar, podemos señalar el derecho a circular y residir libremente en cualquier país de la comunidad y la creación de una moneda única: el Euro.

Durante este periodo, la Comunidad Económica europea se expandió y diversos países pasaron a ser miembros.

La Unión Europea en el siglo XXI

El Tratado de Ámsterdam se firmó en 1997. Entró en vigor casi dos años después, en mayo de 1999. Tras ser ratificado por todos los estados miembros de la UE, se convirtió en la normativa legal de unión. En este tratado se hacía referencia principios como libertad, democracia, respeto de los derechos humanos y desarrollo sostenible.

En 2002 se extinguió la CECA. Su ámbito de actuación, en consecuencia, paso a enmarcarse en el de la Comunidad Europea. El Tratado de Niza, que entró en vigor en 2003, sirvió reestructurar algunos aspectos del Parlamento Europeo y de la Comisión, como el peso de estado en esas instituciones.

En el 2004 tuvo lugar un acontecimiento de gran calado. El 29 de octubre se firmaba el Tratado Consitucional en Roma. Este tratado sufrió diversos contratiempos. Aunque fue aprobado en el Parlamento, en algunos estados la población se opuso en referendos. Este fue el caso de Francia y los Países Bajos. Ello llevó a un período de reflexión, que culminaría en 2007 con la Declaración de Berlín, para lograr un nuevo acuerdo institucional. De ello se derivó el Tratado de Lisboa, firmado el 13 de diciembre de 2007.

El Tratado de Lisboa

El Tratado de Lisboa modificó tratados anteriores, como el de Maastricht y el constitutivo de la Comunidad Europea. Entre las reformas, destacan la reducción de las posibilidades de estancamiento en la toma de decisiones del Consejo de la Unión Europea mediante el voto por mayoría cualificada, un Parlamento Europeo con mayor peso mediante la extensión del procedimiento de decisión conjunta con el Consejo de la UE, la eliminación los tres pilares de la Unión Europea, y la creación de las figuras de Presidente del Consejo Europeo y Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. La Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea se convirtió en vinculante para los estados miembros.

El Brexit: ¿síntoma de una crisis de la Unión Europea?

La Unión Europea ha sufrido momentos de tensión. A veces, por las tendencias centrípetas de algunos países. Otras veces, por falta de acuerdo y consensos entre los estados.

El último de estos episodios ha tenido lugar en Reino Unido. En este país, un referéndum sobre la permanencia del país, arrojó una mayoría de votos favorables a la salida de la Unión Europea. Esta posibilidad se contempla en el artículo 50 del Tratado de la Unión Europea.

Todavía no está claro que cómo se resolverá finalmente este hecho. Sin embargo, ha dado lugar a importantes debates sobre nacionalismo, populismo y legitimidad política y social de la Unión Europea.