La República de Eslovenia  es un Estado soberano, cuya capital es Liubliana, situado en la región de los Balcanes. Su peculiar ubicación, situado entre Croacia, Hungría, Austria e Italia, además del mar Adriático, la convierte en un país que posee tanto características centroeuropeas como balcánicas, lo cual queda reflejado en su historia, cultura y economía. Se independizó de la República Federativa Socialista de Yugoslavia en 1991. Actualmente forma parte de la Unión Europea, desde el 2004, y de la unión monetaria desde 2007. También está adherida al Consejo de Europa y a la OCDE.

Una breve reseña histórica

La historia de Eslovenia refleja la peculiaridad de encontrarse entre dos mundos. El territorio que hoy conforma Eslovenia formó parte de la Roma antigua, fue ocupada por los ostrogodos, se unió al reino franco, fue propiedad de los Habsburgo, como parte del Imperio Austrohúngaro, y se integró en las Provincias Illirias, un Estado satélite del Primer Imperio francés de Napoléon Bonaparte.

En 1918, desaparecido el Imperio Autrohúngaro, resultado de la I Guerra Mundial; el pueblo esloveno se unió al Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos. Este estado, en 1929, cambió su denominación a Reino de Yugoslavia. Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, las potencias del eje ocuparon y desmembraron este reino. Como consecuencia, el territorio esloveno fue repartido entre la Alemana Nazi y la Italia fascista.

Eslovenia en el siglo XX

Con el fin de la II Guerra Mundial, Eslovenia volvió a formar parte de Yugoslavia. Esta vez, sin embargo, como una república federada, con el nombre de República Socialista de Eslovenia, en el seno del estado que llevaría por nombre República Federativa Socialista de Yugoslavia. Este estado se caracterizó por la diversidad cultural, étnica y lingüística y, además, por su régimen comunista. Un régimen comunista, dirigido por el Mariscal Tito, muy peculiar, dado el distanciamiento que mantuvo durante casi toda su existencia con la Unión Soviética.

Finalmente, Eslovenia, tras diversos momentos de tensión y conflicto con la federación,  declaró su independencia el 25 de junio 1991.Esta declaración dio lugar a la Guerra de los Diez Días, tras la cual, la independencia fue irreversible. Desde aquel momento, Eslovenia se ha acercado más a Occidente, como demuestra su adhesión a la UE, la OCDE, el Consejo de Europa o la OTAN.

La economía eslovena en el seno de Yugoslavia

La Yugoslavia socialista mantuvo un modelo económico y social diferente del que la URSS pretendía expandir. El modelo soviético penetró en aquellos países de su órbita tras el fin de la II Guerra Mundial. Pero Yugoslavia apostó por el denominado socialismo autogestionario. De forma paralela se mantuvo neutral en el enfrentamiento entre bloques. De hecho, fue uno de los promotores del movimiento de los Países No Alineados, una suerte de tercera vía en un contexto de Guerra Fría entre las dos superpotencias: EEUU y URSS.

Dentro de Yugoslavia existían diferencias entre las partes que conformaban el conjunto. Eslovenia fue la económicamente más desarrollada y la más industrializada. La diferencia, en el momento de creación del nuevo estado yugoslavo, entre la región más rica, Eslovenia, y la más pobre, Kosovo, era de 3 a 1. Esta situación se fue consolidando y la diferencia se acrecentó, hasta llegar a ser, en la década de los 80, de 8 a 1.

En este sentido, puede destacarse que Eslovenia no fue uno de los territorios agraviados económicamente por su pertenencia a la unión, sino que se vio favorecida por su pertenencia al mercado yugoslavo. Sin embargo, existen diferentes versiones sobre este hecho. Por una parte, los nacionalistas eslovenos reclamaban que sin la pertenencia a Yugoslavia, el desarrollo habría sido mayor; en cambio, los detractores de la independencia esgrimían estos datos como una prueba en contra de los postulados independentistas.

La tensión nacionalista

A finales de los 70,  Eslovenia seguía como principal potencia económica de Yugoslavia. Su PIB per cápita, duplicaba el de la unión. Sobre 100, media Yugoslava, la cifra alcanzaba 195,3, por 129,2 de Croacia, 66,2 de Bosnia o el 26,8 de Kosovo. Como consecuencia de ello se creó un Fondo Federal para el Desarrollo de las Repúblicas y Provincias autónomas subdesarrolladas, sin resultado. Las repúblicas más desarrolladas, que más aportaban, manifestaron su rechazo a este fondo a lo largo de los años 80.

Los problemas económicos tuvieron repercusiones políticas. Desde los años 70 y, sobre todo, en los 80 las revueltas de carácter nacionalista fueron cada vez más frecuentes. Se tomaron dos medidas para tratar de aplacarlas. La primera, una nueva Constitución, más descentralizadora, en 1974. La segunda, la aprobación de una Presidencia Colectiva por todos los territorios de la federación, que se puso en marcha tras la muerte de Tito. Sin embargo, no funcionaron.

Con la muerte de Tito, las tensiones se multiplicaron. Por un lado, los líderes serbios pretendían un mayor control y centralización. Por el otro, el resto de las repúblicas pugnaban por una mayor descentralización o, incluso, la separación de Yugoslavia. La indepedencia de Eslovenia estaba cada vez más cerca.

La declaración de independencia y la evolución económica

En diciembre de 1990 Eslovenia celebró un referéndum no pactado con la federación. El voto favorable fue mayoritario, pero se aplazó la declaración de independencia hasta el mes de junio. La independencia se declaró el 25 de junio de 1991. Sin embargo, para hacerla efectiva hubo de superarse la conocida como Guerra de los Diez Días. Esta guerra se desarrolló desde el 26 de junio al 6 de julio. Se enfrentó Eslovenia con las fuerzas de la federación Yugoslava. Internacionalmente, desde ese momento, se reconoció a Eslovenia como un estado soberano.

La economía a partir de la independencia

El proceso de independencia significó un golpe duro para la economía eslovena. En ella también afectó el resto de guerras que se produjeron en los Balcanes. Antes de la independencia, en 1991, el PIB per cápita era de 8.656 dólares. Un año después había descendido a 6.052 dólares. No obstante, desde aquel momento, de forma progresiva, la economía eslovena se fue recuperando hasta alcanzar, en el año 2000 un PIB per cápita de 9.120 dólares. También la producción industrial se vio arrastrada por la situación, de tal forma que descendió en un 13,2%. Otros sectores, en el contexto general del conflicto de la región se vieron afectados, con la caída del turismo y el comercio.  A partir de la segunda mitad de los años 90, la situación comenzó a mejorar. Desde ese momento hasta 2008 Eslovenia mantuvo un crecimiento económico sólido, que alcanzaba tasas por encima del 3%. Dos fueron las bases sobre las que se asentó: la exportación y la construcción.

Sin embargo, en 2008, como en otros países, la crisis afectó de forma grave a la economía del país. El PIB cayó un 7,8% en 2009. Durante varios años la economía eslovena no levantó cabeza, hasta que en 2014 volvió a la senda del crecimiento del 3%.

El PIB per capita alcanzó en 2015 un 83 % del promedio de los 28 países de la UE  con 18.693 millones de euros por habitante. El PIB total se situó en 38.570 millones de euros.

Privatizaciones: ¿una fórmula para superar la crisis?

Uno de los rasgos que caracterizó a la economía postyugolava del pequeño país balcánico fue el importante papel del Estado en la economía. Mientras que el resto de países exsocialistas se apresuraron a aplicar medidas de liberalización y privatización, Eslovenia no lo hizo con la misma premura e intensidad. Ante la crisis que se inició en 2008, la UE recomendó airadamente la aprobación de un plan de privatizaciones. El objetivo no era otro que lograr la estabilización económica y  la reactivación económica. Siguiendo estas recomendaciones, el gobierno esloveno, salido de las urnas en 2014,  puso la mirada en cuestiones como la legislación concursal, el necesario “desapalancamiento” crediticio de las empresas para crear un ambiente apropiado para los negocios, la consolidación del sector bancario (con medidas de control de riesgos y de rendición de cuentas), el proceso de privatizaciones y la flexibilización del mercado laboral.

Según datos del 2016, el PIB per cápita de Eslovenia se situó 19.600€. La deuda pública se situó en un 78,50% del PIB. Su gasto público ascendió a más de 18.000 millones de euros, un 45,10% del PIB. Las exportaciones han alcanzado el 73,59% del PIB; y las importaciones el 68,28%. A lo largo del 2017, el desempleo se ha situado en el entorno del 6,5%. Su IPC interanual se sitúa en un 1,6%. Además, las principales agencias de rating le sitúan en una posición relativamente estable. Ocupa el puesto 48 en el ránking de competitividad y el 32 en el de innovación.

Con estos datos puede considerarse que Eslovenia es una de las economás más avanzadas de su región.