El laberinto del petróleo venezolano

Seguramente a muchos les cueste creer que Venezuela, el país con las mayores reservas de petróleo se enfrente a un problema de escasez de gasolina. También resulta llamativo que Petróleos de Venezuela S.A. (PDSVA), la empresa estatal encargada de la explotación del petróleo, no encuentre la forma de dar salida al 50% de la producción diaria. Pero el problema del petróleo venezolano no es una cuestión de cantidad, sino de calidad.

Con Venezuela sumida en el dramático problema de la hiperinflación, un nuevo problema se suma a la economía nacional: no encuentran compradores que cubran el hueco dejado por Estados Unidos.

Las exportaciones de petróleo, principal fuente de ingresos

Las exportaciones de petróleo constituyen la principal fuente de ingresos para las arcas del estado venezolano. Prueba de ello es que la venta del llamado “oro negro” supone más del 90% de los ingresos del presupuesto del estado.

Con las sanciones impuestas por Estados Unidos, Venezuela ha perdido un importantísimo comprador. Tal es el peso de Estados Unidos en las compras de petróleo venezolano que, de los alrededor de 1,5 millones de barriles diarios que se produjeron en 2018, durante el mes de noviembre se hizo con 560.000 barriles diarios. Es decir, un 35% de la producción diaria.

Sin embargo, la Administración Trump ha optado por una política de sanciones hacia Venezuela, lo que ha lastrado sus exportaciones de petróleo. Y es que, la venta de crudo supone la práctica totalidad de las entradas de divisas.

¿Y el resto del petróleo?

Así pues, cabe preguntarse lo siguiente. ¿Qué ocurre con el resto del petróleo? ¿Es Estados Unidos el único comprador?

Pues bien, buena parte de la producción de petróleo de Venezuela no supone ingresos para el estado. Esto se debe a que Venezuela mantiene una elevada deuda con países como China y Rusia. Recordemos que China le concedió un préstamo por un total de 13.000 millones de dólares, mientras que Rusia prestó unos 2.500 millones de dólares. Para hacer frente al pago de las deudas contraídas con grandes potencias como China y Rusia, Venezuela envía a ambos países unos 450.000 barriles diarios.

Uno de los grandes aliados de Venezuela ha sido Cuba. Esta alianza política también se ha plasmado en compromisos económicos. Así, mientras Venezuela envía 49.000 barriles diarios a Cuba, el país que preside Nicolás Maduro recibe apoyo médico y de inteligencia militar. En otras palabras, se trata de un gran trueque de petróleo por soporte sanitario y de inteligencia.

Por tanto, el gran problema que se le plantea a Venezuela es que, destinar tan elevadas cantidades de petróleo a saldar sus deudas, le impide obtener unos ingresos muy necesarios vía exportaciones de crudo.

Un petróleo muy pesado

Otro aspecto a tener en cuenta es la calidad del petróleo venezolano. Si bien el país posee unas inmensas reservas de petróleo, el problema se encuentra en que su crudo es muy pesado. Esto significa que el petróleo de Venezuela presenta demasiado azufre y muchos residuos metálicos, lo que requiere un proceso de refinado.

El gran problema al que se enfrenta Venezuela es que no dispone de la tecnología necesaria para refinar un petróleo tan pesado. Su industria está obsoleta y sus instalaciones petrolíferas no son las más apropiadas para el refinado del petróleo.

Por otra parte, las instalaciones de Estados Unidos disponen de la tecnología necesaria para el refinado del petróleo venezolano. Tampoco hay que olvidar que las plantas petrolíferas ubicadas en Venezuela necesitan unos disolventes fabricados en Estados Unidos para poder llevar a cabo los procesos de refinado. Esto supone que, sin los disolventes estadounidenses, la producción diaria de crudo de Venezuela caería en torno a un 30%.

Para complicar más aún el laberinto del petróleo venezolano, nos encontramos con que Venezuela importaba 106.000 barriles diarios desde Estados Unidos. Esta gasolina era regalada a los ciudadanos venezolanos a través de la empresa estatal PDSVA.

¿Es posible un apagón energético?

Queda claro que, con la posición de firmeza establecida por el gobierno estadounidense, Venezuela se ha quedado sin su principal proveedor de gasolina. A todo ello hay que añadir que Venezuela tampoco podrá exportar petróleo a Estados Unidos, lo que le dejará sin su gran fuente de divisas, quedándose sin ingresos para adquirir petróleo a otros países.

Esto lleva a Venezuela a un problema inmediato de escasez de gasolina. Ahora bien, el atolladero va más allá y puede desembocar en una gravísima crisis energética, pues las centrales térmicas del país caribeño operan con derivados del petróleo.

Con la hiperinflación causando estragos en la economía y el país naufragando en un mar de petróleo al que no consiguen dar salida, son muchos los interrogantes que penden sobre Venezuela.

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