La batalla por reducir la deuda pública en la Unión Europea

tratado maastrich

Desde las instituciones europeas se hace hincapié en el control de las cuentas públicas y en el endeudamiento de los países. Pero para España no parecen llegar buenas noticias, pues ha registrado el mayor déficit de la Unión Europea. El déficit público español se sitúa en el 4,5%, una décima por debajo de lo acordado con Bruselas para el año 2016. A nivel Europeo, el informe publicado por Eurostat refleja mejorías en materia de deuda pública y control de los presupuestos públicos.

España, el país con mayor déficit público

Muchos se preguntarán qué ha ocurrido para que España se sitúe como el país de la Unión Europea con mayor déficit. Pues bien, la situación se explica en parte por los 2.574 millones de euros dedicados en ayudas a entidades del sector financiero, que han sido destinados a Bankia, la Sareb (la entidad encargada de absorber los activos tóxicos de la banca) y Novacaixa Galicia.

Hacienda había establecido unas previsiones algo más optimistas, que situaban el déficit en el 4,33%, pero las ayudas destinadas a la banca han lastrado sus predicciones. Y es que España tiene trabajo por delante, pues para 2017 deberá alcanzar el 3,1% de déficit y ya en 2018, deberá situarse en el 2,2%, es decir, fuera del llamado procedimiento de déficit excesivo.

Como advertíamos en nuestro artículo “Cataluña y oposición obligan al gobierno español a cambiar los planes para la economía“, la situación política catalana ha obligado al gobierno a cambiar sus previsiones macroeconómicas, por lo que se trabajarán con estimaciones más conservadoras, especialmente en lo referente a crecimiento económico y déficit público.

En Bruselas se ha apostado fuertemente por la austeridad, por lo que se vigila con especial atención que sus estados miembros tengan un déficit inferior al 3%. Esta regla de oro del pacto fiscal europeo ha sido quebrantada solo por Francia (3,4%), Rumanía (3%) y España (4,5%).

Mejor posicionados en materia de déficit se encuentran los adalides de la austeridad como Alemania, con un 0,8% de superávit, Holanda también con un superávit del 0,4% o Luxemburgo, que lidera el superávit presupuestario con un 1,6%. Grecia, ha entrado en el grupo de países con superávit, llegando un saldo positivo del 0,5% tras aplicar los ajustes propuestos desde Bruselas.

Si analizamos las cuentas públicas a nivel europeo, encontramos que el déficit comunitario se encuentra en el 1,5%, una cifra que ha mejorado el 2,1% obtenido el año anterior.

La batalla por reducir el nivel de deuda pública

Además del control presupuestario, hay otras cuestiones que también ocupan la atención de las instituciones europeas. Estamos hablando del nivel de deuda pública. España parecía acercarse peligrosamente al 100% de deuda pública del PIB. El ejercicio precedente se encontraba en el 99,4%, pero se han hecho ciertos progresos, situando la deuda pública en el 99% del PIB. En cifras esto supone una deuda pública valorada en un total de 1.107 billones de euros.

Otro de los compromisos fundamentales en Europa es mantener un nivel de deuda pública por debajo del 60% del PIB. Actualmente, de los 28 estados que integran la Unión Europea, 16 tienen una deuda que supera el 60% del PIB.

Entre los estados que incumplen el Pacto de Estabilidad de la Unión Europea caben destacar los siguientes: Grecia (180,8%), Italia (132%), Portugal (130,1%), Chipre (107,1%) y Bélgica (105,7%).

Por el contrario, los países con menor deuda pública son: Estonia (9,4%), Luxemburgo (20,8%), Bulgaria (29%), República Checa (36,8%) y Rumanía (37,6%).

Si observamos el ratio de endeudamiento de la eurozona, queda en el 88,9% en 2016 frente al 89,9% del año 2015.

Otro aspecto a destacar es el gasto público. En los países que tienen el euro como moneda oficil los gastos públicos representan el 47,6% del PIB mientras que los ingresos públicos suponen el 46,1%. Si tomamos como referencia los veintiocho países que integran la Unión Europea, los gastos conforman el 46,3% del PIB frente al 44,7% que suponen los ingresos. Todo ello implica que los países europeos, especialmente los que se encuentran en situación de déficit, deberán hacer un esfuerzo por mejorar su recaudación, para de ese modo, mejorar los resultados de sus cuentas públicas.

Queda por ver cuáles serán las medidas que tomarán la Unión Europea y los estados miembros para el saneamiento de las cuentas públicas, así como también para la reducción del nivel de endeudamiento público. Es evidente que los estados europeos tienen trabajo por delante, todo en aras de alcanzar la estabilidad presupuestaria y tratando de cumplir los compromisos económicos adquiridos con la Unión Europea.

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