La guerra comercial podría tener fecha de caducidad

Estados Unidos y China podrían estar muy cerca de una tregua comercial definitiva. El Presidente Trump ha filtrado que esta podría darse durante un cumbre el próximo mes de mayo.

Las negociaciones entre Estados Unidos y China ya vislumbran el horizonte. Donald Trump, en su reunión durante la semana pasada con el Viceprimer Ministro de China, anunciaba que los acuerdos entre China y Estados Unidos ya empiezan a materializarse. El estrechamiento de posturas y los esfuerzos del Gobierno Chino por evitar la guerra comercial comienzan a dar sus frutos.

Para el Gobierno chino, pese a que en última instancia barajó la opción de aliarse con otros grandes bloques económicos, así como la realización de una de las mayores rebajas fiscales de la historia, para contener las grandes pérdidas económicas que le hubiese supuesto un escenario de guerra comercial con Estados Unidos, cerrar un acuerdo comercial con los Estados Unidos era la máxima prioridad del país.

Y lo hemos visto en las posturas que, desde Pekín, se han manifestado. China, pese a mostrarse reacio a las posturas que Donald Trump manifestaba por cambiar hasta sus políticas industriales internas, no ha olvidado en todo momento el objetivo central de sellar un acuerdo que ponga fin a tan tortuoso camino de negociaciones. Un camino que, de no darse ningún imprevisto, podría verse materializado en el plazo de un mes.

¡Tregua a la vista!

Donald Trump ha ejercido una postura muy exigente hacia el Gobierno Chino. Postura que, por otro lado, el Gobierno chino ha aceptado y ha corregido con el fin de cerrar la tregua. Tras aunar todos los requerimientos y negociar todos los aspectos comerciales, Trump plantea sellar dicha tregua en el plazo de un mes. Haciendo la declaración oficial en un acto público junto a su homólogo chino, Xi Jinping.

Durante esa cumbre, China y Estados Unidos aunarán sus posturas, estrechando el acuerdo que ponga fin al tremendo bloqueo comercial que está ocasionando dicha guerra arancelaria. Y es que, este tipo de auges proteccionistas son los que más han ido afectando al balance de riesgos globales, el cual no ha dejado de deteriorarse, en parte, por este tipo de sucesos y shocks.

La economía global estaba viéndose afectada por este enorme bloqueo comercial que representaba la guerra entre Estados Unidos y China. Según la Organización Mundial del Comercio (OMC), las previsiones de crecimiento en el comercio global para los próximos años, de no darse un acuerdo de tregua, eran muy pesimistas, pues este tipo de enfrentamientos lastran el crecimiento del comercio.

Por otro lado, las proyecciones que pronosticaba el Fondo Monetario Internacional (FMI) para los próximos años registraba ritmos de crecimientos del 4,2% para el PIB mundial. Unas previsiones de crecimiento que se han visto mermadas al 3,5%, dadas las tensiones que presenta el planeta y el auge de discursos proteccionistas como el que, en su día, daba Donald Trump.

Tarde o temprano, era de esperar que el Presidente de los Estados Unidos cediese en su postura con el país asiático. A ambos países no le beneficiaba este bloqueo comercial, pues no debemos olvidar que estamos ante los dos principales bloques económicos líderes en el comercio global. Este bloqueo comercial que ambos mantenían no estaba beneficiando, ni al crecimiento global, ni al de sus economías.

Por ello, la postura negacionista de Trump no era más que un desacuerdo que mantenía con China y que estaba siendo criticado por la Organización Mundial del Comercio, y que, ante los requerimientos ignorados por la organización, tuvo que exigirlos, esta vez por otra vía, la guerra comercial. Una vez encontrados esos nexos comunes y la senda de entendimiento, el bloqueo comercial es cuestión de meses que siga en pie.

Un lastre para el crecimiento económico

La guerra comercial, entre otros, era uno de los principales shocks económicos sobre los que estaba centrado el foco global. Aunque haya otras tensiones como el Brexit en Europa o los desacuerdos con las economías emergentes, la guerra comercial seguía ocupando gran parte de las miradas de los inversores. Unos inversores que, por otra parte, celebraban las declaraciones del Presidente Trump y la posible tregua comercial entre ambas economías.

Como decía anteriormente, el FMI, durante el Foro de Davos, instaba a los países a dejar de lado los intereses y las posturas proteccionistas, promoviendo la cooperación internacional y el buen entendimiento de todos. Una cooperación que traería consigo un mayor crecimiento económico y más inclusivo para el planeta. Entre esta cooperación internacional se escondía las intenciones de Christine Lagarde, Presidenta del FMI, en que Estados Unidos llegase a un acuerdo con la economía asiática.

Y es que, el comercio global, en un mundo globalizado como en el que vivimos actualmente y donde los países están cada día más interconectados, el comercio global es uno de los principales contribuyentes al crecimiento económico global. Un crecimiento que, ante la desaceleración económica que vive la economía mundial y el bloqueo del comercio global, se estaba viendo muy mermado.

Una noticia que celebrar

Según la OMC, el acuerdo entre Estados Unidos y China, sin lugar a dudas, es uno de las mejores noticias que podría darse, pues de que así sea, las previsiones del organismo se verían modificadas y cambiarían por completo la tendencia. Una tendencia que, como hemos dicho, hasta ahora se mostraba muy pesimista y que, sin lugar a dudas, podría proyectar nuevos crecimientos para la economía.

Este tipo de sucesos es el primero de muchos que deben darse. Estamos viviendo una etapa de incertidumbres, la cual no deja de apagar la economía mundial. Es cierto que si estudiamos a fondo el caso, quizá su peso no sea tan grande como el esperado por muchos analistas, pero sí podemos decir que el conjunto de shocks que deteriora el balance de riesgos tienen un severo impacto en la economía.

Por ello, ante este escenario. Ante el escenario en el que China y Estados Unidos devuelvan la normalidad al comercio global, en el escenario en el que Estados Unidos estreche un nuevo acercamiento con Europa. En un escenario donde Reino Unido y Europa encaucen una senda ordenada de Brexit, en un escenario donde las economías emergentes se vean impulsadas por las desarrolladas e incluidas en sus planes de crecimiento. En un escenario donde toda esa incertidumbre desaparezca a través de la cooperación, la economía podría coger un nuevo impulso de crecimiento, esta vez sostenido en un mayor largo plazo.

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