Fenómeno aleatorio

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Un fenómeno aleatorio es un evento cuyo resultado, bajo situaciones similares, no se puede predecir.

En primer lugar, un fenómeno aleatorio es por naturaleza impredecible. De ahí que se denomine aleatorio (azaroso). Por ejemplo, la climatología. Bajo circunstancias similares, el clima puede ser cambiante.

Ahora bien, el hecho de que un fenómeno aleatorio, por definición, esté dominado por las leyes del azar no impide que sea susceptible de ser estudiado. Es más, la teoría de la probabilidad nace, precisamente, por la existencia de fenómenos aleatorios.


Se recomienda leer la definición de estadística.

La necesidad del hombre de saber qué pasará es evolutiva. Y, ciertamente, ese estudio nos facilita una mejor comprensión de los fenómenos. En consecuencia, nos permite tomar mejores decisiones.

Si no tenemos paraguas y sabemos que mañana lloverá con un 80% de probabilidad, conseguir hoy un paraguas es una buena decisión. Si finalmente no lo necesitamos, no ocurre nada. Pero si lo necesitamos y no lo tenemos, podemos mojarnos en exceso y enfermar.

Características de un fenómeno aleatorio

Para distinguir un fenómeno aleatorio de aquel que no lo es, vamos a nombrar diferentes características. Las características de un fenómeno aleatorio son:

  • No se pueden predecir de forma precisa.
  • Cualquier cambio en las condiciones iniciales, afecta al resultado final.
  • Pueden (o no) presentar patrones repetitivos.
  • Se repiten eventos parecidos bajo condiciones similares .

El primer punto es esencial en cuanto que si se pueden predecir de forma precisa, ya no son fenómenos aleatorios. Serán fenómenos deterministas. En segundo lugar, cualquier cambio en las condiciones iniciales afecta al resultado final. Pueden presentar patrones repetitivos (y nos interesa estudiarlos estadísticamente) pero también puede ser completamente azarosos. Y, aunque esto no es esencial, se repiten las condiciones de partida iniciales con cierta frecuencia.

Relación entre fenómeno aleatorio y experimento aleatorio

El fenómeno aleatorio es el evento o acontecimiento que se pretende investigar. Por su parte, el experimento aleatorio es una prueba para estudiar el fenómeno aleatorio.

En algunos casos, los experimentos aleatorios se refieren a acontecimientos que podemos repetir en condiciones similares. Por ejemplo, el experimento lanzar una moneda para ver si sale cara o cruz. Sin embargo, otras veces no podemos repetir el fenómeno de forma tangible. Por ejemplo, las cotizaciones bursátiles.

Los datos de las cotizaciones se generan solos. Ahora bien, con esos datos podemos realizar pruebas o experimentos para detectar patrones de comportamiento.

Ejemplo de fenómeno aleatorio

A continuación, se muestran ejemplos de fenómenos aleatorios:

Todos los fenómenos anteriores tienen una característica común: son aleatorios. Ahora bien, el hecho de que sean aleatorios no quita que existan algunos más aleatorios que otros.

Así, en el lanzamiento de una moneda (si es perfecta) podemos decir que la probabilidad de salir cara debería aproximarse a 0,5. En caso contrario, lanzamos la moneda 100.000 veces y calculamos. Sin embargo, ¿Cómo fijamos la probabilidad de que el crecimiento económico de Colombia sea del 8,3%? Este último caso, sin duda es bastante más complejo. Ya que depende de muchas más variables.

¿Es la economía un fenómeno aleatorio o determinista?

Una cuestión que diferencia a unos pensadores de otros es la anterior pregunta. Asumir que un fenómeno en concreto, en nuestro caso la economía, es determinista o aleatorio nos distancia en el modo de pensar. ¿Es posible que la economía sea determinista? Claro que es posible. Al igual que es posible que sea un fenómeno aleatorio y, en consecuencia, impredecible.

En este sentido, debemos indicar que existen varias posturas al respecto. Grosso modo, podríamos resumir las cuatro principales posturas de la siguiente forma:

  • La economía es aleatoria: Al pensar que es aleatoria la trato como tal. Es decir, negamos la posibilidad de que pueda ser determinista.
  • La economía es determinista: Podríamos también pensar que la economía es determinista. Al pensar que es determinista, deberíamos poder demostrar que lo es. De lo contrario, estaríamos ante una afirmación poco creíble.
  • Asumo que es aleatoria: Creemos que es posible que sea determinista, pero nos inclinamos más hacia la posibilidad de que sea aleatoria.
  • Duda determinista: Pensamos que es determinista, pero nuestra imposibilidad para demostrarlo, nos hace que actuemos como si fuera aleatoria.

Evidentemente, existen puntos medios entre esas cuatro posturas. Puede que existan fenómenos dentro de la economía que consideremos deterministas y otros aleatorios. El pensamiento a este respecto es abierto. Ahora bien, por ahora, incluso aunque la economía fuera determinista, nadie lo ha demostrado de forma incuestionable.

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