2017 ha sido un año excelente en ventas para las empresas armamentísticas de Estados Unidos. Sus ventas han aumentado nada más y nada menos que un 25%. ¿A qué se deben estas espectaculares cifras? En Economipedia desentrañamos qué hay detrás del gran incremento de ventas que han registrado las compañías armamentísticas.

La razón que explica un incremento de las ventas de cualquier producto es un incremento en la demanda y precisamente esto es lo que ocurre con el armamento. Los conflictos bélicos y el aumento de las tensiones diplomáticas en distintos escenarios del planeta han dado lugar a una mayor demanda de armamento. Los ejércitos y las fuerzas de seguridad necesitan dotarse de armas ante las nuevas amenazas como pueden ser las guerras o el peligro que representa el terrorismo.

Aumento de la demanda y nuevos clientes

Para comprobar que este incremento de la demanda de armamento es real, basta con comparar las cifras de ventas entre 2016 y 2017. Mientras que en 2016 se vendieron armas por un total de 33.600 millones de dólares, en 2017, la venta de armas alcanzó un montante de 41.930 millones de dólares, lo que supone un incremento de las ventas del 25% con respecto a 2016.

¿Cuáles son las razones de este aumento de las ventas? Pues bien, desde la Administración que lidera el presidente Trump se han tomado medidas para estimular las ventas. Todo esto se enmarca dentro de la estrategia electoral de Trump que en sus mítines repitió hasta la saciedad “Make America great again” (volvamos a hacer América grande). Y es que desde la presidencia se ha dado instrucciones a los Departamentos de Comercio, Estado y Defensa para promover la venta de armamento. Todo ello acelerando el proceso y tratando de hacer más flexible la regulación sobre venta de armamento.

Ahora bien, esto no es mérito exclusivo de las medidas llevadas a cabo por el gobierno estadounidense. También hay otros motivos que explican el aumento de la venta de armamento. Esta segunda razón se encuentra en la existencia de diversos conflictos armados y de fuertes tensiones diplomáticas. Oriente Medio es una región convulsa y Arabia Saudí se está encargando de equipar a su ejército con armamento convencional. Por otro lado, la escalada de tensiones con Corea del Norte ha provocado que Japón también quiera dotar a sus fuerzas armadas del armamento necesario para hacer frente a posibles agresiones.

Pues bien, Estados Unidos parece estar disminuyendo su presencia en conflictos internacionales, por lo que las fuerzas locales pasan a ocupar un papel más activo ante amenazas como el llamado “Daesh” o Corea del Norte. Esto supone la llegada de nuevos clientes a la cartera de la industria armamentística estadounidense.

Queda claro que el impulso brindado a la industria del armamento por la Administración Trump, junto con la llegada de nuevos clientes que quieren hacer frente a posibles amenazas que afecten a su seguridad y defensa nacional, ha estimulado la demanda de armamento y en consecuencia ha mejorado las cifras de ventas.

Cuestión de déficit comercial

También es importante señalar, que buscando fortalecer la industria nacional, Trump, a través del estímulo a las exportaciones de armamento, pretende actuar sobre la política comercial. En otras palabras, a través de la venta al extranjero de armas, el gobierno de los Estados Unidos busca corregir su déficit comercial.

En este afán de Estados Unidos por reducir su déficit comercial, serán claves las ventas a Japón y Arabia Saudí, sus dos grandes clientes. Ya en 2017, los saudíes se comprometieron a adqurir un sistema antimisiles por un total de 15.000 millones de dólares. Mediante estas multimillonarias ventas se persigue recortar de manera drástica el desequilibro entre exportaciones e importaciones que afecta a Estados Unidos.

¿Serán suficientes las exportaciones de armamento para reducir el déficit comercial de 50.500 millones de dólares que presenta Estados Unidos?