BurbujaDespués de investigar una gran variedad de crisis económicas, podemos afirmar, como primer paso para el análisis, que la inmensa mayoría de las crisis tuvieron como detonador una burbuja económica y como consecuencia una recesión. Estas burbujas han sido causadas por la psicología irracional del ser humano, tales como el puro convencimiento de que los precios (del bien que está sufriendo la burbuja) van a continuar subiendo.

Dicho esto, vamos a profundizar en la idea de que estas burbujas tienen como origen una razón psicológica, movida por la euforia y ambición de los que las vivieron, provocando que el valor de los respectivos activos, comenzaran a subir por la simple especulación

En las burbujas económicas se supone que como el valor sube desmesuradamente va a continuar subiendo sin cesar, provocando que todo el mundo quera sacar provecho de este aumento ficticio del valor, surgiendo en todos los casos la teoría del más tonto (mientras puedas encontrar un tonto al que venderle el bien a un precio más caro al que tú compraste, tú no serás el más tonto). Sin embargo, llega un momento en que el valor de los activos deja de estar fundamentado en un valor teórico o, por lo menos, en un valor que pudiera ser justificado de forma razonable. Entonces es cuando la propia economía regula el precio meramente financiero y en gran parte ficticio del valor, para ajustarlo a su verdadero valor, llevándolo de nuevo a su origen y desembocando un efecto estampida del activo que provoca un brutal derrumbe de los precios arrasando con la fortuna y todos los bienes de las personas que habían confiado en ese activo.

 Una vez matizado el aspecto más psicológico de este tipo de crisis económica, vamos a analizar porque nacen este tipo de burbujas, cómo se desarrollan y se permite e incluso se promulga su desarrollo e inflamiento,. Porque como dijo Mark Twain “la historia no se repite, pero rima” probablemente vuelva a crearse una burbuja económica en el futuro (si ésta no se está formando ya).

Las burbujas económicas nacen en periodos de bonanza económica o cultural como en la burbuja de los Mares del Sur. El activo “burbujeado” adquiere el protagonismo y se convierte en el símbolo de ese crecimiento económico. En las respectivas crisis analizadas sería el tulipán, las acciones de las compañías de los Mares del Sur y del Misisipi, la bolsa en el crac del 29, las páginas web en la burbuja de las punto com y las viviendas en la crisis actual. Todas ellas vienen de un periodo de prosperidad, que fruto del crecimiento, provoca que la gente tienda a pensar que algo está cambiando y que se va a ir siempre a mejor.

Como ejemplo, antes de la crisis financiera del 2008, un famoso economista llegó a decir que el modelo capitalista de ciclos económicos había terminado y que a partir de ahora, la economía siempre crecería. Esa confianza extrema en el futuro lleva a apostar fuerte por el bien estrella que esta guiando ese poderoso crecimiento. Como al principio todo el mundo gana, el valor del bien comienza a crecer sin parar aumentando más aún las ansias de invertir en él, siendo así un proceso de bola de nieve que va causando una subida espectacular del precio de ese bien, dado que todo el mundo quiere invertir, muchas veces sin tener conocimiento del bien o sector que se trate. 

Llegados a este punto de expansión de la burbuja prácticamente no hay marcha atrás. Para posteriores burbujas antes de llegar a este punto es cuando se debería parar la burbuja, o si somos un inversor, salir corriendo. El problema es que a esta altura es muy difícil saber todavía si el bien representa fielmente el valor que se le da o está sobrevalorado.

Para situarnos un poco, diríamos que este punto sería a principios de siglo en la crisis de los tulipanes, cuando el Gobierno inglés concede más concesiones a la compañía de los Mares del Sur imitando a la compañía del Misisipi, alrededor de 1927 en el crac del 29, en los años 1995-2000 en la burbuja de las punto com y entre los años 2003 y 2006 en la crisis actual. Aquí hay muchos intereses de que la burbuja se siga desarrollando, los expertos en la materia para seguir ganando dinero y los Gobiernos que ya sea directa o indirectamente inyectan dinero y promueven la burbuja para crear una mayor sensación de crecimiento y bonanza económica para después colgarse la medalla de haber llevado al país al éxito.

Divergencia valor real y valor “burbujeado”

Ahora que todas estas crisis son pasado y podemos analizarlas, nos situamos en el punto mencionado y sabemos que el bien en ese momento está sobrevalorado, pero todavía no se mueve únicamente por la especulación, sino que hay un activo sólido detrás que sustenta el precio y explica el porqué de este aumento de valor.

 

Un valor técnicamente justificable (V.T.J.) para estos activos es aquel que de por sí vale cualquier bien, sin tener en cuenta el valor producido por la relación oferta-demanda. Según el tipo de bien, el cálculo del valor técnicamente justificable, se valorarán distintas propiedades del mismo. Así pues, se pueden ver cuáles serían los V.T.J.’s de los bienes a tener en cuenta en las distintas burbujas:

  • Crisis de los Tulipanes: en este caso el valor sería un precio parecido al de los distintos tipos de flores decorativas de la época, quizá un poco superior dado el largo periodo de cultivo que tiene esta planta. El V.T.J. también podría aumentar si en el tulipán se hallaran propiedades extraordinarias (color, forma u olor atípicos).
  • Burbuja de los Mares del Sur: en este caso estamos delante de dos compañías, la de los Mares del Sur y la del Misisipi. Los bienes sobre los que se desarrollaron estas burbujas especulativas son las propias acciones de estas empresas, que a simple vista son activos más difíciles de valorar ya que dependen del valor futuro de la empresa. Para calcular el V.T.J. hoy en día se utilizan diversos métodos de valoración (descuento de FCF, ratios, múltiplos), pero se puede asegurar que para estas compañías un V.T.J. podría ser el valor teórico contable del patrimonio neto.
  • El crac de 1929: en este caso como el anterior los bienes a valorar son acciones de las empresas industriales de la época. En este caso el V.T.J. también se puede valorar por diversos métodos, como por ejemplo el PER, el cual tuvo en las acciones que componían S&P, un promedio de 32,6. Un ratio PER superior a 25 se puede deber a grandes expectativas de crecimiento de los beneficios futuros, o bien que la empresa se encuentra en el contexto de una burbuja financiera especulativa y los precios están inflados.
  • Las crisis de las punto-com: en esta caso los bienes también son acciones pero estas tienen una peculiaridad, y es que si ya es difícil valorar una empresa que se dedica a sectores tradicionales como el comercio o la producción, aún es más difícil cuando se tratan de empresas electrónicas y basadas en la internet, en las que ni el propio inversor comprende ni sabe valorar los negocios a los que se dedican estas empresas. Un V.T.J. en este tipo de empresas.
  • La burbuja inmobiliaria en España: este caso es más simple a la hora de analizar un valor objetivo para el bien en cuestión. El V.T.J. para una vivienda viene dado por muchos variables como pueden ser, tamaño de la vivienda, calidad de los materiales, situación geográfica, costes de la construcción, etc. También se podría valorar el precio de una vivienda como el valor actual de una renta perpetua, siendo la cuota de esta renta lo que se pagaría de alquiler y al tipo de interés libre de riesgo. 

Cuando el valor que tiene el activo “burbujeado”, se empieza a separar del valor que puede justificarse técnicamente y comienza a ser movido por la especulación, el precio se encamina hacia una vorágine de subida del valor en el que la burbuja comienza a inflarse de tal manera que el proceso es irreversible y cuando explote tal burbuja la caída no será suave, es más, cuando más tiempo se aguante en esta situación más fuerte será el reventón.

 

Por ejemplo, en la crisis inmobiliaria actual, en el año 2005, pocos años antes de que estallara la burbuja inmobiliaria, España construía las mismas viviendas que Francia, Alemania e Italia juntas, es decir, un país de 46 millones de habitantes construía las mismas casas que tres países que suman un total de 200 millones de habitantes. En este momento, el comercio del bien se encuentra fuera de toda lógica. Parece que quien no invierte en el bien es poco inteligente (eufemismo). El mercado del bien está siendo arrasado en este punto por una corriente de euforia compradora que hace imposible su suave descenso sin llegar a una brutal cascada.

Este es el punto más peligroso, en el cual como ocurre en todas las burbujas, buena parte de la población cesa de sus empleos para dedicarse al sector del activo burbujeante. Cultivar tulipanes, crear empresas con concesiones en la burbuja de los Mares del Sur, hacerse corredor de bolsa, crear páginas web o hacerse promotor inmobiliario, según sea el caso. Es decir, la economía deja de centrarse en la economía real y se comienza a sustentar en un bien con un valor ficticio que esta movido por la euforia y la especulación. Si alguna vez vive una burbuja y empieza a ver estos síntomas nuestro consejo es corre, corre tanto como puedas y no mires atrás.

Una curiosa anécdota sobre el crac del 29 cuenta como un famoso bróker saliendo del edificio de la bolsa de Nueva York, en Wall Street, iba montado en el coche conversando con su chófer, cuando el conductor le empezó a contar todas las acciones que estaba comprando, que invertía en esto y esto otro, a la vez razonaba con las típicas explicaciones de que la bolsa es una ganga, que esto siempre va a subir, la economía está en su mejor momento para invertir, etc. Al día siguiente de esta conversación con su chófer, el bróker regresó a su trabajo en la bolsa y vendió todas sus acciones. Pocas semanas después se produjo el Jueves Negro en la bolsa de Wall Street donde la bolsa cayó casi un 10%.  

Una vez estamos en este punto, se produce la teoría del más tonto antes explicada. En este momento es cuando hay que cerrar los ojos y taparse los oídos para que la explosión de la burbuja no nos haga daño, ya que su estallido solo es cuestión de tiempo. 

La historia se repite una y otra vez porque la ambición está en la naturaleza del ser humano. Sin dejar que una burbuja termine ya se comienza a hablar de cuál es ahora el mejor activo para invertir. Si el oro no fuera eso, oro, diríamos que se produjo una pequeña burbuja desde el comienzo de esta crisis ya que actuó como valor refugio y dobló su valor en pocos años, superando el valor incluso del platino.  

Papel de los bancos en las burbujas económicas 

El papel principal que suelen tener las entidades financieras en las crisis económicas es debido a que muchas veces los prestamos que conceden se dirigen al activo “burbujeado” por lo que existe un apalancamiento financiero que contribuye enormemente al inflamiento del precio del activo. Cuando se trasladan los efectos de las burbujas a la economía real, los inversores y la gente que depende de estos inversores se arruinan, y estos a su vez no pueden hacer frente a sus préstamos con los bancos produciéndose impagos, lo que lleva a que los bancos originen pérdidas o incluso entren en bancarrota.

Si se originan rumores entre la población de que los bancos pueden caer, se producirá una neurosis masiva y la gente acudirá a los bancos a retirar su dinero haciendo que se cumplan sus miedos y agravando con esto los efectos de la crisis, ya que mucha gente depende de los bancos. 

En tres de las crisis analizadas las empresas financieras jugaron un papel bastante importante, el cual vamos a analizar: 

  • En el Crac del 29 el sector financiero fue uno de los causantes de la crisis posterior, entre los préstamos realizados a la gente por los bancos simplemente para especular con él en bolsa, que no pudieron devolverse, y la retirada de depósitos ante el temor de perderlos, en 1929 habían quebrado cuarenta bancos, en el 1931 eran dos mil. Por otra parte, los bancos no pueden recuperar las inversiones a largo plazo en la industria. La quiebra bancaria paralizo la inversión de la cual redujo drásticamente la producción a la mitad y cerca de cien mil empresas cerraron sus puertas. También tuvieron un papel activo en el intento de reflotar la bolsa mediante la compra de grandes paquetes de acciones por encima de su precio. 
  • En la crisis de las puntocom el banco central de EEUU (la Reserva Federal), decidió realizar una política monetaria expansiva de dinero abundante y barato con el objetivo de reactivar la economía. La reactivación se llevo a cabo reduciendo los tipos de interés a los niveles más bajos de las últimas décadas. Este astuto movimiento, tal y como se ha visto en clase, fue una de las cusas de la burbuja inmobiliaria y la crisis actual. 
  • En la Burbuja Inmobiliaria, ya desde sus inicios en EEUU, los bancos han sido los principales causantes de la misma. Como bien sabemos la burbuja creada alrededor de las viviendas, en parte, se origino dada la facilidad con la que los bancos prestaban el dinero para las hipotecas, ya que como garantía se disponía de las viviendas, las cuales nunca bajarían de precio. También se les adjudica la creación de fondos de totalización (MBS´s) y de complejos activos que dificultaron la detección de los activos tóxicos e hicieron aumentar la incertidumbre en los mercados.

Conclusión

En la actualidad hemos podido comprobar que estas burbujas se producen de forma reiterativa, cada vez en menores espacios de tiempo. Si bien históricamente las crisis afectaban puntualmente a determinados países o territorios, el desarrollo de las nuevas tecnologías de información, comunicación y la globalización de la economía ha supuesto de igual forma la globalización de las crisis. 

En el mundo actual la interrelación de los mercados financieros, la posibilidad de inversión en cualquier sector y país del planeta, provocan que las burbujas o crisis que se producen en las economías más importantes del mundo, como EEUU, Unión Europea, China y países emergentes conlleven un resultado de contagio inmediato para todos los demás.

El análisis de cómo se han producido estas burbujas a lo largo de la historia financiera de la humanidad, así como el estudio de las crisis ya vividas, deberían de ayudarnos en un futuro a prever su formación y evitar que desemboquen en autenticas crisis; difícil tarea. El ser humano en su tendencia innovadora y especulativa será capaz de inventar nuevos supuestos, que por su novedad desvirtuaran las experiencias acumuladas y se crearan nuevas burbujas.