El apalancamiento operativo consiste en utilizar costes fijos para obtener una mayor rentabilidad por unidad vendida. Dado que al aumentar la cantidad de bienes producidos los costes variables aumentarán a un menor ritmo y con ello también los costes totales (costes variables más costes fijos) aumentarán a un ritmo más lento, según vayamos aumentando la producción de bienes, resultando en un mayor beneficio por cada producto vendido.

Se conoce al apalancamiento operativo como la relación entre costes fijos y costes variables utilizados por una empresa en la producción de bienes.

¿Para qué sirve el apalancamiento operativo?

Gracias al apalancamiento operativo un negocio logra reducir los costes totales de producción una vez haya producido más de una determinada cantidad, es decir, a medida que el volumen de ventas en la empresa aumenta, cada nueva venta contribuye menos a los costes fijos y más a la rentabilidad.

Por tanto, el apalancamiento operativo permite a las empresas gozar de un mayor margen bruto (precio de venta menos costes variables) en cada venta. Podemos saber que una empresa tiene un alto grado de apalancamiento operativo si el margen bruto de sus ventas es muy elevado.

Cuantos más costes fijos se utilicen, mayor será el apalancamiento operativo. Un alto grado de apalancamiento operativo tiene un mayor riesgo para la empresa, ya que conlleva grandes desembolsos al inicio de una actividad. Si al final la venta de bienes es menor de la esperada y debe producir menos productos de los que había pronosticado que iban a ser necesarios para superar el umbral de rentabilidad, los costes totales y las pérdidas derivadas de esa actividad serán mayores que si hubiera tenido un menor grado de apalancamiento operativo.

Ejemplo apalancamiento operativo

Vamos a ver de forma gráfica lo que le ocurriría a la rentabilidad de dos empresas iguales, pero con dos grados de apalancamiento operativo diferentes, según las unidades o productos que vendan.

Ejemplo de apalancamiento operativo